Cada día es el mejor día

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 Fíjese lo que nos dice el hispanorromano Lucio Anneo Séneca  (4- 65 d. C.) en su  Cartas a Lucilio (CVIII)

 «No debe leerse  aquel magnífico verso de Virgilio que dice «huye el tiempo irreparable» con la disposición de un gramático sino que por el contrario su lectura debe llevarnos  a estar atentos ya que si no nos apresuramos, seremos dejados atrás; el tiempo veloz nos empuja y aún él mismo es empujado; se nos arrebata la vida sin darnos cuenta puesto que dejamos todas las cosas para el futuro y andamos perezosos entre precipicios; observa, que cuántas veces Virgilio habla de la velocidad del tiempo, él usa este verbo: «huye».(1)

 «La mejor edad de la vida de los desdichados mortales huye la primera; llegan las enfermedades y la triste ancianidad,  y el trabajo y la inclemencia de la muerte dura los arrebata».

 ¿Por qué razón la mejor? Porque lo que resta es incierto. (2)

 ¿Por qué la mejor? Porque los jóvenes podemos aprender, podemos llevar hacia el bien el alma, que es todavía dócil y moldeable; porque este tiempo es idóneo para los trabajos, idóneo para estimular las inteligencias por los estudios y ejercitar los cuerpos por medio de los trabajos; en cambio lo que nos queda de tiempo es más lento, más lánguido y más cercano al fin. Así, pues, hagamos lo que estemos haciendo con toda el alma y, dejadas de lado las cosas que nos distraen, esforcémonos en una sola cosa: en no tener que comprender esta rapidez del tiempo fugitivo, que no podemos retener, cuando por fin lo hayamos perdido.

 Cada primer día complázcanos como el mejor día y conviértase en nuestro.

 Debe cogerse fuertemente lo que (de nosotros) huye. » (3)

¡Siga con Salud… Y haga suyo, este consejo dorado: Cada día es el mejor día, su mejor día!

 

 

 

 Miguel Villarroya Martín, a 29 de febrero de 2016 / Madrid. España / FrS.010 / ventasgrandes.net

Notas:

(1)  Huir es la forma más rápida de correr según señala, Séneca, más adelante. Y esto lo aplica a la manera de fluir del tiempo. Su discurrir es incesante, nos advierte; cuando creemos tenerlo ya ha pasado; no nos perdamos, no demoremos, no vacilemos, olvidemos el futuro y vivamos el presente.

(2) La cita de Virgilio en apoyo de su razonamiento nos señala que para Séneca, lo mejor no está por venir, que lo mejor es el día de hoy, el que tenemos, y los pasados han sido buenos porque ya los hemos vivido y los peores, los que restan, ya que de ellos no sabemos ni cómo serán ni siquiera si llegaremos a verlos.

(3) La sugerencia de vivir el ahora, de vivir el momento presente tan intensamente como se pueda nos permitirá no pasar por el tormento del tiempo pasado y perdido en la nada. Atrape y déle sentido a su vida pues el tiempo que nos queda disminuye a cada instante, el pasado se aleja velozmente de nosotros y es inasible. Y el futuro… ¿quién sabe? Así pues devore, como nos cuenta también Horacio, el instante presente.

(4)  La obra “Cartas a Lucilio” puede encontrarse en muchos sitios y editoriales. Véase por ejemplo: Cartas a Lucilio. 4ª edición. (En papel .) Colección Juventud. 464 p. ISBN: 9788426119339

Su nota editorial dice: Éste es uno de los libros más celebrados del filósofo que nació en Córdoba, reinando Augusto, el año 3 de la era cristiana. Los sabios consejos de Séneca tienen una validez que traspasa las fronteras del tiempo. Sin duda alguna, muchas de las observaciones y conclusiones que contienen estas cartas podrían aplicarse a las inquietudes del mundo actual, tan perturbado por espinosos problemas y trágicas discordias. Lucio Anneo Séneca escribió las más bellas máximas de pureza de la vida; en él se aunaban todas las sublimidades del pensamiento humano, la elevación del espíritu y el entusiasmo por la virtud. Las Cartas a Lucilio recogen el fruto de una larga experiencia y contienen las reflexiones más profundas sobre las contradicciones de la condición humana. Prólogo y traducción literal del latín por Vicente López Soto.

En formato digital puede verse, por ejemplo,  en la Wikisource: Cartas a Lucilio.

portada

Portada del libro de la Editorial Juventud: Cartas a Lucilio

(5) No parece existir una imagen del Séneca real, por eso la elección de una imagen del filósofo para ilustrar esta sección, es difícil. Al final nos hemos decidido por la que se recoge en el sello de 25 Ptas., del año 1966 (ORDEN del 15 de diciembre de 1955 sobre emisión y puesta en circulación de los sellos de correo de la serie «Personajes españoles 1956». Art. 2º . BOE Núm. 305 de 22 diciembre. 1965. Pág.  17175) Y que hemos encontrado gracias a la filatelia Talavera.

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Sello español de 25 Ptas. con un grabado de unas de las caras de Séneca

El grabado utilizado en el sello es una interpretación del busto  de Séneca que se encuentra en el museo Pérgamo de Berín, en el queSéneca está unido, en el mismo bloque de mármol, a Sócrates. Véase en el museo imaginado de Córdoba, el artículo Las dos caras de Séneca.