Cierre de más de 3200 empresas de construcción, morosidad, falta de mano de obra y encarecimiento de materias primas

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La morosidad afecta a numerosos sectores, pero el de la construcción es el más afectado de todos. El informe realizado por AIS Group ‘Evolución del crédito a empresas por sectores de actividad en España 2021’ indica que el sector de la construcción posee una tasa de 8,5% de mora. Una tasa que sufrió una caída a finales del año pasado de 250 millones de euros en cuanto a créditos dudosos a constructoras. A pesar de ello, la cuantía de cuantías pendientes sigue superando los 2 millones de euros.

Esta unida a otras caídas causó que en 2021, el crédito de las constructoras experimentase una disminución de 660 millones, una reducción del 2,4% en comparación a 2020. Mientras tanto, la cartera de crédito se situó en 27.235 millones durante 2021.

En suma, si a estas reducciones del crédito le sumamos la escasez de mano de obra y el encarecimiento de las materias primas, la situación del sector empeora. En lo que se lleva de año, se ha producido 3.187 disoluciones en la construcción y 803 concursos de acreedores.

Construcción e inmobiliario, los sectores con más disoluciones

Los datos del BOE y los recogidos por Iberinform apuntan a que de enero a julio tuvieron lugar 19.919 disoluciones empresariales. Una disolución hace referencia a la acción jurídica por el que una sociedad finaliza su actividad social. Esta acción puede finalizar de dos formas: con la liquidación final, con la escisión o con la unión con otras sociedades.

Este número de disoluciones ha incrementado un 10% respecto a 2021, cuando se registraron 18.183 disoluciones. El sector de la construcción y del inmobiliario ha registrado un 24% del total de disoluciones, el mayor porcentaje de todos los sectores. En comparación a 2021, el porcentaje de disoluciones de este sector ha aumentado un 13%.

Si nos centramos solamente en el sector de la construcción, el porcentaje de este es un 16% del total con 3.187 disoluciones. Un incremento del 11% en tasa interanual. En cambio, en la industria inmobiliaria, el porcentaje del total corresponde a un 8,6% con 1.449 disoluciones, aumentando un 18%.

Por otro lado, respecto a los concursos de acreedores, en el sector empresarial se ha registrado una subida del 6% respecto a 2021 con 4.226 concursos. Al igual que en las disoluciones, tanto el inmobiliario como la construcción lideran la tabla con un 24% del número total de concursos.

En el caso de la construcción, el sector acumuló 803 concursos, un 19% del total, aumentando un 22% respecto a 2021. Por el contrario, el inmobiliario representó el 5% con 215 concursos, subiendo un 11%.

Todos estos incrementos experimentados en agosto tienen lugar después del plazo excepcional de moratorio concursal aprobado a comienzos de pandemia en 2020, tal y como apunta el Iberinform. Un plazo que finalizó en junio tras terminar la última prórroga.

Esto permite a los acreedores que puedan volver a reclamar la declaración concursal a un deudor. A la misma vez que las empresas de construcción se encuentren en insolvencia, también deben pedir la declaración concursal. Esta situación anticipa un incremento del número de concurso de acreedores hasta el final del año.

Las materias primas, un 38% más caro que en 2020

Además de las tasas altas de morosidad, el encarecimiento de las materias primas también ha influido a la situación actual de las constructoras.

Un encarecimiento que impulsó el conflicto bélico Ucrania-Rusia. Previamente al estallido de la guerra, esta subida del precio de las materias primas era de un 22%, mientras que tras el comienzo del conflicto el porcentaje aumentó hasta el 33,3%. En mayo, el precio de las materias era un 38% más caro que el establecido en 2020.

A pesar de ello, se espera que en lo que queda en 2022, los precios comiencen a caer, dejando atrás los números máximos alcanzados. Una reducción que será de un tercio del aumento experimentado en 2021 y 2022. Para volver a registrar las tasas de equilibrio de antes, habrá que esperar a 2025.

Reales decretos ineficaces para la falta de mano de obra

Junto al encarecimiento de materias primas y a las tasas de morosidad, la falta de mano de obra ha causado un vacío de licitaciones públicas para las empresas de construcción. En el primer semestre de 2022, el número de las licitaciones desiertas ha alcanzado el millar.

Los reales decretos aprobados para acabar con esta situación no han surtido efecto. Esto a causa de que las medidas impuestas solamente afectan a un reducido número de obras, sin ser aplicables al 80% de todas las obras ni al 90% de las constructoras.

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