Exclusivas, NO, dice AECOSAN

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Tras una década de idolatría hacia la exclusiva, el Sector Inmobiliario deberá cambiar una de sus deidades más altas y queridas: el contrato de exclusiva inmobiliaria.

Recientes sentencias y, sobre todo, una actualísima decisión de Consumo así lo
hacen previsible.

Con motivo de la revisión del Código de Buenas Prácticas en Materia de Consumo del sector inmobiliario de la Comunidad de Madrid, la Dirección General de Consumo, citó a la patronal inmobiliaria AEGI, a una reunión para tratar la cuestión, en abril de 2016.
En primer lugar, los técnicos de consumo de la Comunidad de Madrid dieron traslado de unas pequeñas modificaciones que habían introducido en el vigente Código de Buenas Prácticas para adaptarlo por los cambios legislativos que se habían producido, desde su última revisión.

En segundo lugar, se informó a los asistentes que se había producido una consulta de la Dirección General de Consumo de Andalucía, al órgano que agrupa a todos los organismos de las Comunidades Autónomas con competencia en materia de Consumo, en relación con la comercialización de un inmueble con un contrato de exclusividad por parte de las inmobiliarias.

AECOSAN Agencia española de Consumo, Seguridad alimentaria y Nutrición, es un organismo que pertenece al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad. La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, AECOSAN, integra y desempeña en el marco competencial de la administración general del estado las funciones relacionadas con la promoción y el fomento de los derechos de los consumidores y usuarios en bienes y servicios, así como la seguridad alimentaria y la nutrición saludable.

1 Los antecedentes
1.1 El inicio
La Asociación Empresarial de Gestión Inmobiliaria (AEGI) promovió y elaboró en su día un Código de Buenas Prácticas en materia de consumo, que contó con el apoyo y aprobación del Consejo de Consumo de la Comunidad de Madrid. El día 26 de febrero de 2010 tuvo lugar la jornada “Código Buenas Prácticas en materia de consumo”, con el objetivo de dar a conocer y presentar estas pautas a los profesionales del sector de la intermediación inmobiliaria. Este trabajo se inició dos años antes de su presentación.

El contenido de este texto, se centraba en las prácticas comerciales que mejoran la calidad de los servicios profesionales del sector inmobiliario. Comprendía aspectos como la publicidad y la información que se debe suministrar al cliente, el contenido de los contratos, ya sean de alquiler, compraventa, de arras, etc., así como los sistemas de reclamación.
Para que las empresas puedan adherirse a los Códigos de Buenas Prácticas de Consumo, es requisito imprescindible aceptar el procedimiento arbitral de consumo como sistema eficaz para la resolución de conflictos con los consumidores.

Las empresas que se adhieren a este Código de Buenas Prácticas en Consumo pueden utilizar el distintivo: Símbolo de Buenas Prácticas para que el consumidor pueda identificar con facilidad estos establecimientos y la garantía que representa contratar con ellos.
El Código de Buenas Prácticas tenía como objeto constituir una guía para unificar criterios y mejorar la calidad de los servicios profesionales de las inmobiliarias, contratados por los destinatarios de éstos, además de suministrar la información necesaria tanto a vendedores y arrendadores, como a los potenciales compradores y arrendatarios, para llevar a cabo las diferentes operaciones inmobiliarias.

El Código de Buenas Prácticas incorporaba los principales documentos y contratos utilizados por las empresas y los profesionales inmobiliarios, sirviendo al mismo tiempo como referencia y protección de los legítimos intereses económicos y sociales de los consumidores y proporcionando a las empresas del sector, una útil herramienta de trabajo.
Tenemos que añadir que los documentos que acompañan al Código fueron en su día consensuados por todas las partes intervinientes en su elaboración y aprobación.
Toda empresa del sector inmobiliario (persona física o jurídica), puede solicitar la adhesión al Código de Buenas Prácticas en Materia de Consumo y, de esta forma, poder obtener el símbolo de calidad empresarial, Buenas Prácticas, otorgado por la Comunidad de Madrid. (Al igual que en las autonomías que también lo posean.)

El símbolo de calidad empresarial “Buenas Prácticas” distingue a aquellos empresarios, que, estando adheridas a los Códigos de Buenas Prácticas de su sector, cumplan con los compromisos adquiridos en ellos.

Para poder conseguir la adhesión al Código de Buenas Prácticas en materia de consumo en el sector inmobiliario, y obtener el distintivo acreditativo del organismo correspondiente de la Comunidad de Madrid (símbolo de calidad empresarial “Buenas Prácticas” en materia de protección al consumidor), hay que solicitar la adhesión a ese distintivo. (2)

1.2 Y tras ello…
Posteriormente, una vez aprobado en la Comunidad de Madrid, este Código de Buenas Prácticas, la patronal AEGI lo fue negociando en otras Comunidades Autónomas, con el fin de adaptarlo a las peculiaridades de cada Autonomía.

Con especial referencia a lo que hoy nos ocupa en documento se adjuntaba un contrato de exclusiva que se puede ver en el enlace del Código de Buenas Prácticas presentado. Contrato que hoy, ya NO debiera utilizarse.

Más adelante, en marzo de 2016, se inició una serie de reuniones para proceder a adaptar el Código a las nuevas normativas en materia inmobiliaria y, lo más importante, adaptarlo a las nuevas directrices establecidas por AECOSAN, que en ese momento todavía no eran firmes, a raíz de la consulta realizada por La Dirección General de Consumo de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, una consulta o petición de aclaración sobre la exclusiva inmobiliaria, que detallaremos enseguida.

Básicamente, lo que pensaba AECOSAN en ese momento, responder era la ilicitud de la exclusiva cuando el que encargaba el trabajo era un consumidor y la calificación de abusivas a las cláusulas penales que reclamasen el 100% de la comisión en caso de incumplimiento o traición por parte del propietario, es decir cuando el propietario vendiese el inmueble por su cuenta a un cliente que no hubiese sido presentado por la inmobiliaria.

Posteriormente, en mayo de 2016, se entregó el texto definitivo de la resolución.

 

 

PUEDE LEER EN ARTÍCULO COMPLETO EN:

 

REVISTA INMONEWS, Nº 1, Marzo. Pág. 6.

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