Falsos autónomos en agencias inmobiliarias: fraude y competencia desleal

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Falsos autónomos en agencias inmobiliarias

En la actualidad, muchos agentes inmobiliarios trabajan como autónomos. Pero ¿qué diferencias hay entre un TRADE y un falso autónomo?

Los cambios laborales sufridos en la última década también afectan al sector inmobiliario. Hoy en día, es más difícil buscar trabajo como agente inmobiliario. Además, muchas ofertas de empleo ofrecen trabajo como agente autónomo o freelance dependiente de una inmobiliaria, e importantes franquicias proponen la posibilidad de franquiciarse sin la necesidad de tener un local comercial.

Sin embargo, en este marco existe un riesgo importante. Y es que se han extendido los falsos autónomos en agencias inmobiliarias.

Según datos recabados por profesionales, el número de agencias se ha incrementado hasta alcanzar la cifra que había antes de la crisis. Algunas de estas nuevas agencias han sido creadas con poca infraestructura y trabajan en  todo tipo de estrategias de captación, realizando incluso malas prácticas.

La falta de profesionalidad de muchos agentes ha provocado que se extiendan los falsos autónomos en el sector. La consecuencia directa es una competencia desleal respecto a las inmobiliarias que en las que sus trabajadores gozan de una estabilidad laboral.

 

¿Qué es un falso autónomo?

Últimamente, ha surgido un nuevo tipo de “contratación” fuera del margen legal.

Un falso autónomo desempeña en la empresa las labores correspondientes de un trabajador por cuenta ajena en términos de total dependencia, ajenidad y retribución, pero tiene las obligaciones de un trabajador autónomo. Estas obligaciones son darse de alta en el Reta y en Hacienda, hacer frente a la cuota mensual de autónomos, emitir factura a la empresa por sus servicios y asumir el pago de impuestos.

Un falso autónomo es una figura ilegal.

 

Diferencias entre falso autónomo Y TRADE.

Según el Estatuto de los Trabajadores Autónomos, un autónomo dependiente o TRADE es «aquel que realiza una actividad económica o profesional a título lucrativo de forma habitual, personal, directa y predominante para una persona física o jurídica, denominada cliente, del que dependen económicamente por percibir de él, al menos, el 75% de sus ingresos por rendimientos de trabajo y de actividades económicas o profesionales».

Para que un autónomo pueda ser considerado económicamente dependiente debe reunir una serie de condiciones:

  • No puede tener trabajadores bajo contratación ni puede externalizar su actividad ni total ni parcialmente.
  • No puede realizar sus servicios de manera igual a los trabajadores por cuenta ajena contratados por el cliente principal.
  • Debe disponer de infraestructura y recursos propios para la realización de su actividad, independientes de los del cliente.
  • El trabajo se realizará según los criterios propios sin prejuicio de seguir indicaciones del cliente.
  • Percibirá una retribución variable.
  • No puede ser titular de locales comerciales, industriales ni de oficinas de servicio al público
  • No puede ejercer su actividad de manera conjunta con otros autónomos mediante sociedades.

En cambio, para un falso autónomo, su actividad se desarrolla como si se tratara de un trabajador por cuenta ajena y además debe cumplir con los requisitos y obligaciones de un trabajador autónomo, sin poder gozar de ninguno de los derechos de un trabajador por cuenta ajena.

No se puede decir que un falso autónomo y un TRADE sean lo mismo.

Falso autónomo TRADE
·         Desempeña en una empresa labores correspondientes a un trabajador por cuenta ajena, pero debe cumplir con las obligaciones de un trabajador autónomo.

·         Relación laboral fraudulenta.

·         No puede realizar sus servicios de manera igual a los trabajadores por cuenta ajena contratados por el cliente principal, del que percibe al menos el 75% de sus ingresos.

·         Dentro del marco legal.

 

El riesgo de tener falsos autónomos en una empresa.

Como hemos visto, el falso autónomo es una figura ilegal, por lo que estamos ante un fraude a Hacienda y a la Seguridad Social. Las empresas que “contraten” falsos autónomos para no asumir los costes laborales de un trabajador por cuenta ajena, podrán ser sancionadas.

El Gobierno ha anunciado que intensificará sus campañas para terminar con esta figura, que está creciendo con el auge de la llamada economía colaborativa.

Tener falsos autónomos constituye un fraude laboral para Inspección de Trabajo que se apoya en la Ley sobre Infracciones y Sanciones del Orden Social y el artículo 22 para establecer como infracción grave “no solicitar la afiliación inicial o el alta de los trabajadores que ingresen a su servicio, o solicitar la misma, como consecuencia de actuación inspectora, fuera del plazo establecido”.

La cuantía de las sanciones a empresas por tener falsos autónomos varían en función del grado. Pueden ir desde 3.000 a 10.000 euros y el empresario tendrá la obligación de realizar el alta inmediata del trabajador en el Régimen General de la Seguridad Social. Asimismo, la Inspección de Trabajo puede exigir el pago de las cuotas por el tiempo en el que el trabajador debería haber estado cotizando por Régimen General. Todo esto puede acabar en delito penal si, en una plantilla de falsos autónomos, el importe de las cuotas impagadas en los últimos cuatro años ascienden a 50.000 euros.

 

Fuente de la imagen: Pixabay.