Garantías de una hipoteca por un tercero no deudor

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Las entidades bancarias, a la hora de ofrecer una hipoteca, suelen solicitar un aval. Ante esto, una alternativa es el aval del hipotecante no deudor. Esta opción tiene un funcionamiento parecido al avalista tradicional, pero, en suma, limita la responsabilidad del hipotecante.

De esta forma, en el supuesto de impago, el hipotecante puede no responder son su patrimonio total para poder abonar la cuantía pendiente. Por el contrario, podrá saldar la deuda ofreciendo un inmueble en propiedad a modo de garantía o una cuantía económica específica.

A pesar de estas ventajas, también hay algunos inconvenientes. Hay numerosos bancos que no permiten esta fórmula. Por ello, vamos a analizar los aspectos importantes del hipotecante no deudor.

Contenido

Riesgos de un avalista de un préstamo hipotecario

Un avalista es aquella figura responsable en el supuesto de impago de abonar la deuda de una hipoteca. Por lo tanto, si el titular del préstamo no salda su deuda, la entidad financiera podría exigir al avalista que abone la deuda correspondiente de dicha hipoteca.

Si así se exige, el avalista tendrá que abonarlo a través de la totalidad de su patrimonio. Esto conlleva que el avalista perdiese su patrimonio al completo en caso de que no sea suficiente para abonar toda la cuantía pendiente de pago.

¿En qué consiste la figura del hipotecante no deudor?

A la hora de solicitar un préstamo hipotecario, si la entidad bancaria no exige un aval, a parte del avalista, se puede recurrir al hipotecante no deudor. Esta figura correspondería a un avalista, pero con una responsabilidad mucho más limitada. En este caso, el hipotecante no deudor ofrece un inmueble de su patrimonio como garantía para abonar la deuda. O, por el contrario, una cuantía económica específica.

Debido a esta figura, si se llega al impago del préstamo, la entidad podrá exigir al hipotecante que salde la deuda a través del inmueble ofrecido como garantía o, en cambio, la cantidad de dinero acordada. De esta forma, el banco nunca podrá exigirle otros recursos para abonar la cuantía pendiente. Esto conlleva que la entidad financiera no pueda recurrir al resto del patrimonio del hipotecante para resolver el impago.

¿Es más rentable el hipotecante no deudor que el avalista?

La mayor diferencia entre ambas figuras reside que mientras que el avalista tiene que responder al impago de una hipoteca con todo su patrimonio al completo, el hipotecante no deudor no. En suma, en caso de impago, el avalista tendrá que saldar la cantidad completa correspondiente a la deuda pendiente, mientras que el hipotecante solamente tendrá que abonar una parte concreta de la deuda. Con esto, el patrimonio del hipotecante queda totalmente asegurado.

Puntos a favor del hipotecante no deudor

Como hemos comentado, el beneficio principal del hipotecante no deudor reside en la garantía de la conversación de su patrimonio. En caso de impago, se reduce el riesgo de perder todo el patrimonio. Por ello, no tendrá que ofrecer el total de su patrimonio, sino que simplemente se asume un riesgo mucho menor, ofreciendo una sola parte de este.

Puntos en contra del hipotecante no deudor

El hipotecante no deudor puede suscitar muchas dudas acerca de si es tan rentable comparado el avalista, por qué se utiliza tan poco en comparación al avalista. La respuesta está en que posee una gran desventaja. Y es que las entidades bancarias en la mayor parte de los casos no permiten el hipotecante no deudor a la hora de conceder un préstamo hipotecario.

Esto se debe a que la entidad bancaria quiere garantizarse la seguridad total de la cantidad de dinero que ofrece. Es decir, asegurarse de tener todas las garantías de que recuperarán el dinero. Algo que solamente se garantizan con el avalista que debe hacerse cargo de la deuda al completo, y no con el hipotecante no deudor que únicamente es responsable de una parte.

Consejos para asegurarse una hipoteca y al hipotecante no deudor

Existen una serie de pasos a seguir para lograr que la entidad bancaria conceda una hipoteca, aceptando al hipotecante no deudor en vez de un avalista:

  • Comparar préstamos hipotecarios. En primer lugar, hay que analizar las diferentes entidades bancarias y los diferentes préstamos. A través de este estudio, lograremos encontrar un préstamo que se acomode a nuestras exigencias. Exigencias como el hipotecante no deudor.
  • Negociar con la entidad bancaria. Tras decantarnos por el préstamo hipotecario que más se adapta a nuestras necesidades, llega la hora de negociar con el banco. De esta forma, se podrá conseguir mejores condiciones, entre ellas, que acepten al hipotecante no deudor como sustituto del avalista.
  • Impulsar nuestro ‘scoring’ bancario. Si acudimos al banco con una situación económica más segura y solvente, lograremos que la entidad no tenga tantos obstáculos para concedernos la hipoteca con el hipotecante no deudor.
  • Acudir a un bróker hipotecario. Esta figura del bróker hipotecario maneja a la perfección el sector bancario. Nos buscan la hipoteca que nos interesa e incluso negocian con la entidad en nuestro nombre. Para adquirir la hipoteca que queremos con las condiciones que queremos, el bróker hipotecario es la mejor opción.

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Ignacio Morales.
Economista – ICADE

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