Gratitud e ingratitud

0
1184

 

Sobre la gratitud e ingratitud, léase con atención esta nota que he encontrado en el número de marzo de 1834, en El Instructor (1):

Esta noble virtud y este vicio infame están tan esparcidos en el mundo que apenas se hallará un individuo que no conozca a un agradecido o desagradecido.

La gratitud es una virtud que dispone al hombre a sentir interiormente el beneficio recibido y a mostrar en sus acciones su deseo y prontitud a recompensarle por cuantos medios están de su parte según las circunstancias del bienhechor.

 La ingratitud es una insensibilidad al favor recibido sin acordarse jamás de retornar el beneficio porque no le reconoce. La ingratitud tiene su trono entre el orgullo y la crueldad; siendo una verdad infalible que no hubo jamás, ni hay persona alguna notablemente ingrata que no sea al mismo tiempo intolerablemente orgullosa o vana, ni puede haber persona vana u orgullosa que no se desdeñe de confesar un beneficio. El ingrato pierde de vista los beneficios que se le hacen porque su orgullo le hacen levantar la cabeza muy alta.

 El orgullo de Bruto le hizo olvidar los muchos beneficios que había recibido de César: la ingratitud puso el puñal en su mano y la falta de compasión y la crueldad hizo que atravesase el corazón de su soberano y bienhechor.

 El orgullo, la crueldad y la ingratitud son tres vicios grandes, más de estos tres vicios, la ingratitud es el más detestable.  Ingrato homine terra pejus nil creat. (No hay nada peor que dé la tierra que un hombre ingrato.)

Y, aunque no lo decía El Instructor en esa nota: por el contrario, probablemente, nada hay mejor en la Tierra que un hombre agradecido.

 

Dar las gracias ayuda y mejora … al que las dá

 

¡Siga con salud y procure dar las gracias más a menudo… y con más sinceridad, cuando pueda!

 

 

Miguel Villarroya Martín, a 16 de enero de 2016 / Madrid. España / ventasgrandes.net / LdF.007

Notas:

(1) “El Instructor  o Repertorio de Historia, Bellas Letras y Artes, fue un magazine que,  en español, se editaba en Londres, allá por los años treinta del siglo XIX. Una amplia colección de esas revistas puede encontrarse en Google Books.   

(2)    La imagen libre utilizada se ha tomado de Pixabay, donde figura como de Dominio Público, siendo su autor un genial ilustrador inglés, Pete Linforth, de  Birmingham/United Kingdom,  que acabo de descubrir hoy. A ambos agradecemos su cortesía al permitir el libre uso de esta imagen.

(3) Lecturas sugeridas:

  •  Aquí, en el artículo de José M. Martínez titulado: La gratitud, una virtud olvidada. «Y los nueve, ¿dónde están?» encontrará la visión cristiana de este tema.
  • Una visión laica la encontrará por ejemplo en: http://blogs.lavanguardia.com/metamorfosis/practicar-la-gratitud-75908   Gracias. Una palabra tatuada en muchas de las interacciones que mantenemos cada día. A veces la pronunciamos acompañada de una sonrisa; otras, a regañadientes. Pero en la mayoría de ocasiones surge de forma automática, como una mera fórmula de cortesía. De ahí que muchos de los ‘gracias’ que decimos estén alejados de aquello que debería inspirarlos: la gratitud…”
  •  Y no deje de pasarse por la Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Gratitud  “Se ha dicho que la gratitud está mucho más relacionada con la salud mental que cualquier otro rasgo de carácter. Numerosos estudios sugieren que las personas agradecidas son más propensas a tener niveles más altos de felicidad y menores niveles de estrés y depresión.”