¿Hipoteca fija o variable?

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A la hora de comprometerse al pago de una hipoteca es fundamental conocer las características y diferencias entre un precio de interés fijo y otro variable y la elección, en ocasiones, supone un importante dilema. Las dudas surgen sobre todo porque el Euribor (principal índice hipotecario) nunca había estado a unos niveles tan bajos. Hoy en día más del 90% de las hipotecas se basan en este tipo de interés, que fluctúa en función de la inflación y del precio del dinero marcado por el Banco Central Europeo.

 

Primero, veamos una breve definición de cada tipo de hipoteca:

  • En una hipoteca fija se aplica el mismo tipo de interés durante toda la vida del préstamo. La cuota a pagar siempre es la misma.
  • En una hipoteca variable el tipo de interés está compuesto por un diferencial fijo más un índice de referencia (normalmente el Euribor). La cuota a pagar puede subir o bajar según cómo lo haga este índice de referencia.

 

Entonces, ¿Qué tipo de hipoteca elegir?

La elección depende de las características de la propia persona que hará frente al préstamo. Además, los expertos manifiestan que hay que tener en cuenta factores como: el plazo de devolución del préstamo, la cantidad de ingresos mensuales que se destinará al mes a la hipoteca o la capacidad de hacer frente al encarecimiento de la cuota.

 

Cada tipo de hipoteca tiene sus pos y sus contras, aquí podemos ver un los más importantes:

Hipoteca fija:

  • Ventaja: Estabilidad de siempre pagar lo mismo.
  • Desventaja: Son más caras, ya que el riesgo lo asume el banco. Tienen más vinculaciones y comisiones.
  • Plazos: Por lo general, el plazo es corto (aproximadamente entre 20 – 30 años).

 

Hipoteca variable:

  • Ventaja: Hay más oferta dónde elegir y son más flexibles.
  • Desventaja: Inseguridad generada por desconocer la cantidad que se deberá pagar año tras año.
  • Plazos: Suele ser más largo (aproximadamente entre 30 – 40 años).

 

Como decíamos, la hipoteca a elegir debe ajustarse al perfil de cada persona que asumirá el pago. Por ejemplo, si se cuenta con un suelo estable y se desea la estabilidad de pagar siempre lo mismo, la primera opción podría ser una buena elección. Sin embargo, si se prevén subidas salariales en los próximos años, actualmente puede ser conveniente la hipoteca variable porque al comienzo se pagará menos.

 

Consejos a tener en cuenta a la hora de la elección:

  • Se debe tener claro qué porcentaje de la compra se va a financiar.
  • Planificar qué porcentaje de ingresos mensuales se va a destinar al pago de la cuota de la hipoteca y las variaciones que puedan surgir del mismo.
  • Controlar los gastos en función a los ingresos. Saber si van a cambiar.
  • Estudiar bien las clausulas.
  • Prever en qué plazo se podrá pagar la hipoteca.

En conclusión, para decantarse por un tipo de hipoteca u otro, lo más sensato es estudiar nuestro propio perfil, saber de qué manera podremos afrontar las cuotas y prever los cambios que podrán producirse en nuestra economía.