Nunca perderse el respeto a sí mismo

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Con este Nunca perderse el respeto a sí mismo, Gracián nos conmueve otra vez. Ahora, con este aforismo, nos advierte de un peligro poco advertido  a pesar de su proximidad, como es la falta de respeto que en ocasiones proyectamos contra… nosotros mismos.

No perderse el respeto a sí mismo

Aforismo 50:  «Ni se roze consigo a solas. Sea su misma entereza norma propria de su rectitud, y deva más a la severidad de su dictamen que a todos los extrínsecos preceptos. Dexe de hazer lo indecente más por el temor de su cordura que por el rigor de la agena autoridad. Llegue a temerse, y no necessitará del ayo imaginario de Séneca.»

Las personas educadas solemos respetar a los demás. Y aunque en ocasiones, no estemos de acuerdo con ellos, mantenemos un bajo nivel de crítica respecto de aquéllos. Más aún, si nuestro oficio es el de vendedores.

¡Claro que hay excepciones en las que las personas no deben callar y sí pelear por sus convicciones¡ Pero el hacerlo permanentemente, hacia cualquiera y en casi todas ocasiones, puede ser señal de escaso juicio, torpeza o descuido. Y casi siempre profecía de males futuros!

Gracián sin embargo  no nos habla aquí del respeto hacia  los demás sino del que nos debemos a nosotros mismos. Y así como hay también momentos para reprocharnos a o que hemos hecho mal, lo prudente es que, en la necesaria crítica personal, actuemos sobre nosotros con la misma educación con la que mostramos habitualmente para con los demás. Por eso, con expresión bellísima, Gracián nos dice, Gracián: «Ni se roze consigo a solas.»  A veces, en los exámenes periódicos a los que nos sometemos o tenemos establecidos, laseveridad del análisis respecto a lo que hemos hecho o dejado de hacer, nos “roza”, nos hiere, al insistir en la herida.

El no logro de nuestros objetivos nos hace daño y la revisión de lo que no hemos conseguido a pesar de nuestros esfuerzos para ello, más aún. Gracián nos desaconseja sin embargo, tal conducta. Las heridas que nos hacen las cosas no deben agravarse por la preocupación o el remordimiento, sino curarse con el bálsamo del conocimiento de las causas por las que hemos tropezado. Así que no es la falta de análisis lo que aconseja, sino la permanencia en el dolor de la pérdida.

Es nuestro propio carácter ―nuestra entereza pensamiento, la firmeza de nuestros principios morales―  la norma principal con la debemos juzgarnos, con preferencia a cualesquiera extrínsecos preceptos. Un hombre recto es un hombre justo, y por eso, sus principios tienen para él más valor y fuerza de obligación que las mismas leyes.  Nos habla Baltasar que debe ser el temor a nuestra conciencia, y no solo a las leyes, lo que debe de guiar nuestras acciones. «Dexe de hazer lo indecente más por el temor de su cordura que por el rigor de la agena autoridad.»

Nuestras  convicciones y creencias morales deben de ocupar el papel de juez en nuestra conciencia; y cuya existencia o respeto, debe hacernos temerlo tanto como si de una autoridad externa se tratase.

En ese caso, el hombre de carácter ―el Hombre Prudente―  no necesitará de ninguna fuente externa de conducta ejemplar… aunque esa fuente se trate del querido abuelo (3) de Séneca, al que Gracián tanto admira y respeta.

¡Siga con Salud!

 

 

 

Miguel Villarroya Martín / Madrid/ España/  25 de Julio de 2016, día de Santiago el Mayor. Patrón de España. / FrS.016 / ventasgrandes.net

P.S.: Si Gracián no le resulta conocido al lector o si no lo había leído antes, repare de inmediato esta ausencia y hágase con este texto de Gracián. (Otras de sus obras son de más difícil lectura, pero esta no) Y por supuesto léalo y medite en su sabiduría. Ya se lo he dicho antes pero ahora lo reitero, el venerable y antiguo Gracián, podría pasar por un excelente mentor para los vendedores de hoy.

Véase por ejemplo, la edición de Emilio Blanco para CATEDRA. Letras Hispánicas

Notas:

(1): Este aforismo con sus comentarios, fue publicado hace unos años,  en  forma más breve, en el número 16 ―Almanaque de invierno: Diciembre de 2007/Enero de 2008―,  de mi revista Más y Mejores Ventas Inmobiliaria.

El texto original del aforismo presentado (el Aforismo 50: Nunca perderse el respeto a sí mismo) ha sido extraído de la Primera edición del Oráculo Manual y Arte de la Prudencia, de Baltasar Gracián, publicado en Huesca, Aragón, en 1647. Y se presenta con la grafía original. Libro escaneado por Google Books.

(2) El ayo imaginario de Séneca, es la propia conciencia, quién debe de dirigirnos con la misma diligencia y afecto con el que un abuelo conduce a su amado nietecito. Diligencia y afecto, ambas cosas, exigencia y ayuda, dirección y consuelo. Un abuelo da las dos.

Véase en Maximas polyticas, economicas y singulares: deducidas de diferentes reglas y …, ,  su máxima 174, aquella que empieza por:―«Hombre juicioso sonda luego el fondo de….» y que termina precisamente con la misma referencia al ayo imaginario de Séneca. En el libro escrito por Alonso de Acevedo, editado en  la imprenta de Juan Francisco Blas de Quesada, Sevilla, 1731. Libro escaneado por Google Books.

(3) La imagen utilizada, es un fragmento de  la que se encuentra en la Wikipedia, la cual,  según leemos en ella, se trata de un cuadro de autor anónimo, encontrado en Graus. (Graus es una localidad y municipio español de la Ribagorza, en la provincia de Huesca). En aquella figura como imagen de D. P. De esta imagen se ha tomado un fragmento, y pasado por el efecto lápiz de Photofunia. Agradecemos a todos el uso de esta imagen.

 

Fuente de la imagen de portada.