Ponerse bien en las materias, tomar el pulso luego a los negocios

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(Cuadro de Baltasar Gracián encontrado en Graus(Huesca) España).

 Aforismo 136  Ponerse bien en las materias, tomar el pulso luego a los negocios

 «Vanse muchos o por las ramas de un inútil discurrir, o por las hojas de una cansada verbosidad, sin topar con la sustancia del caso. Dan cien vueltas rodeando un punto, cansándose y cansando, y nunca llegan al centro de la importancia. Procede de entendimientos confusos, que no se saben desembarazar. Gastan el tiempo y la paciencia en lo que habían de dejar, y después no la hay para lo que dejaron.»(1)

Creemos que en este aforismo, Gracián, dirige nuestra atención, en dos direcciones paralelas pero no coincidentes, el título del aforismo y el contenido del mismo.

Por el primero, parece advertir de lo que hoy nos es bien claro: el emprendedor debe de conocer bien los contenidos necesarios(Ponerse bien en las materias) para desarrollar adecuadamente su  negocio, antes de ponerse a hacerlo y, posteriormente, controlar su desempeño (tomar el pulso luego a los negocios). Esto es absolutamente moderno. Primero se planifican las acciones y luego se controla su ejecución.

Pero en su contenido nos advierte de un peligro mortal que hay en todo eso, como es el de derivar en la nada de lo superficial y de lo colateral,  en vez de centrarse en lo que hoy se llama el corazón del negocio. Pues no es propio de un Hombre Prudente(2) el “irse por la ramas de un inútil discurrir  o por las hojas de una cansada verbosidad, sin topar con la sustancia del caso.” No saber bien qué hacer, hacer otras cosas que no son necesarias, dudar y dudar acerca de los caminos de la acción adecuada, alejarse de las soluciones eficaces, dar vueltas una y otra vez sobre lo que es mejor a hacer, alejarse del centro de la solución para perderse en detalles inútiles, etc., es el vicio en el que más frecuente es que el emprendedor caiga.

Y su referencia a la pérdida de tiempo y sus males es precisa: “Gastan el tiempo y la paciencia en lo que habían de dejar, y después no la hay para lo que dejaron.”  El tiempo, la paciencia (perseverancia), el esfuerzo, el capital, la energía e ilusión que se usa en cosas inútiles para el logro de los objetivos, nos impide utilizar esos recursos ya erróneamente gastados, en otros, desatendidos, que hubiésemos tenido que perseguir con más provecho.

No sé si el aforismo es pesimista (3). Yo creo que no lo es especialmente, pues si bien se refiere al hombre en general (Vanse muchos), y en este caso afirma su inútil discurrir  y penar, sin topar con la sustancia del caso, no es menos cierto que su advertencia precisa acerca de ese mal extendido entre muchos, nos permite mejorar nuestro proceder… si evitamos los males denunciados.

Me despido a la romana: ¡Siga con salud y medite en el aforismo de Gracián, es antiguo pero vale su peso en oro!

 

 

 

Miguel Villarroya Martín / Madrid/ España/ 06 de diciembre de 2015 / ventasgrandes.net / FrS.003

Notas:

(1): Este aforismo con sus comentarios, fue publicado hace unos años,  en  forma más breve, en mi revista Más y Mejores Ventas Inmobiliaria; de la que daremos cuenta próximamente, en esta misma web.

El texto original del aforismo presentado (el Aforismo: 136. Ponerse bien en las materias, tomar el pulso luego a los negocios) ha sido extraído de la Primera edición del Oráculo Manual y Arte de la Prudencia, de Baltasar Gracián, publicado en Huesca, Aragón, en 1647. Y se presenta con la grafía original.

Si Gracián no le resulta conocido al lector o si no lo había leído antes, repare de inmediato esta ausencia y hágase con este texto de Gracián. (Otras de sus obras son de más difícil lectura, pero esta no) Y por supuesto léalo y medite en su sabiduría. Ya se lo he dicho antes pero ahora lo reitero, el venerable y antiguo Gracián, podría pasar por un excelente mentor para los vendedores de hoy.

(2) El Hombre Prudente es el hombre práctico, el que se desempeña en el mundo viviendo la ocasión, adaptándose al caso y a las circunstancias; el que utiliza la razón como faro y guía de conducta; el capaz, el poseedor de saberes para dirigir su vida terrenal, corrigiendo sus defectos y aprendiendo de sus errores; el que posee una estrategia y busca el logro de sus objetivos con una recta conciencia.

(3) El pensamiento de Gracián es pesimista, como corresponde al periodo barroco. El mundo es un espacio hostil y engañoso, donde prevalecen las apariencias frente a la virtud y la verdad. El hombre es un ser débil, interesado y malicioso. Buena parte de sus obras se ocupan de dotar al lector de habilidades y recursos que le permitan desenvolverse entre las trampas de la vida. Para ello debe saber hacerse valer, ser prudente y aprovecharse de la sabiduría basada en la experiencia; incluso disimular, y comportarse según la ocasión.

(4) La imagen ha sido tomada de la Wikipedia y, según leemos en ella, se trata de un cuadro de autor anónimo, encontrado en Graus. (Graus es una localidad y municipio español de la Ribagorza, en la provincia de Huesca, en el norte de España.)