Una web británica aconseja cómo evitar engaños en el mercado inmobiliario español

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Como hemos analizado en artículos anteriores, sabemos que los mayores inversores extranjeros en España son los ingleses, aunque el Bréxit está afectando notablemente esta tendencia.

Pero en los últimos meses se ha creado una notable desconfianza por su parte en el mercado de nuestro país y así lo expresa Mar Stucklin (escritor británico) en su web spanishpropertyinsight.com, donde ha publicado una serie de recomendaciones para sus paisanos sobre cómo evitar ser engañados si van a adquirir o vender propiedades en España y así prevenir estafas o comisiones voluminosas.

Entre algunos de sus consejos podemos leer el siguiente: “No haga negocios inmobiliarios en España sin un abogado. Pero por favor, primero verifique que tiene título y que está colegiado”.

Además el abogado Raymundo Larrain Nesbitt enumera en dicha página cuáles son los riesgos para un inversor británico que pretende vender su propiedad. Entre ellos encontramos:

-El vendedor confía en una agencia inmobiliaria ‘con reputación’ pero uno de sus agentes redacta en secreto un contrato de compraventa con una comisión muy elevada, que cobra aunque no se realice la operación.

-Un agente inmobiliario le pide al propietario que le permita cierto margen de maniobra para rebajar la propiedad porque el mercado está muy difícil. Pero este agente se pone de acuerdo con el comprador en hacer una rebaja menor. La diferencia se la queda el agente.

-El vendedor vende su casa y va a un notario, donde le pagan con dinero falso. Posteriormente no hay forma de deshacer el contrato y se queda sin casa y sin dinero.

-Se le pagan una señal al vendedor y es convencido para que vaya directamente al notario, sin pasar antes por un abogado. El problema está en que el contrato contiene fallos y ya es tarde para corregirlos.

-Un “amigo británico” convence al vendedor para qué le dé poderes para evitar así pagar abogados. Con el tiempo, desaparece el amigo con el dinero de la venta, y el vendedor se queda sin casa y sin dinero.

 

Visto en Idealista.