El Ayuntamiento de Madrid prepara un cambio urbanístico que permitirá ampliar la oferta de alojamiento turístico y de media estancia fuera del centro de la capital. La iniciativa abrirá la puerta a nuevos formatos de hospedaje en antiguos suelos industriales con el objetivo de redistribuir el turismo y dinamizar áreas económicas periféricas.
Madrid abre suelo industrial a nuevos modelos de alojamiento
El Consistorio madrileño está trabajando en un Plan Especial que permitirá implantar distintas modalidades de hospedaje —desde apartahoteles hasta fórmulas de ‘flex living’— en zonas industriales de la ciudad. La medida afectaría a más de 240 parcelas distribuidas en ocho distritos y requerirá su aprobación formal por parte de la Junta de Gobierno municipal.
El proyecto está siendo elaborado por el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, dirigida por Borja Carabante. Su objetivo es modificar la compatibilidad del uso terciario de hospedaje en determinados ámbitos regulados por el Plan General de Ordenación Urbana de 1997.
Hasta ahora, en este tipo de suelo industrial únicamente se permitía el uso hotelero tradicional. Con la nueva regulación, se podrán implantar apartahoteles, pensiones, casas de huéspedes o proyectos de ‘flex living’, ampliando así la tipología de alojamientos disponibles.
En este contexto, el sector inmobiliario ya ha señalado en diversas ocasiones la necesidad de diversificar la oferta, tal como recoge la revista InmoNews en informaciones como “El auge del flex living en las grandes ciudades españolas”, donde se analiza el crecimiento de estos formatos residenciales híbridos.
Cambios en el planeamiento urbano de 1997
El cambio normativo se centrará en modificar el régimen de compatibilidad del uso terciario de hospedaje en los ámbitos regulados por la Norma Zonal 9 grado 3 del PGOU de 1997. Este tipo de suelo combina tradicionalmente actividades industriales con usos terciarios como oficinas.
Las normas vigentes excluían otras modalidades de alojamiento turístico para evitar que los espacios industriales terminaran convirtiéndose en residencias encubiertas, especialmente en formato loft. En algunos casos, se detectó que inmuebles autorizados como apartamentos turísticos acababan comercializándose de forma irregular como viviendas, lo que provocaba pérdida de suelo para actividad económica.
Sin embargo, el Ayuntamiento considera que muchos de estos ámbitos han experimentado un proceso de terciarización que ha reducido su carácter industrial, por lo que resulta viable flexibilizar los usos permitidos.
Esta evolución urbana ya ha sido abordada por InmoNews en artículos como “La transformación de los antiguos polígonos industriales en espacios terciarios y residenciales”, donde se analiza cómo muchas áreas productivas de las grandes ciudades están cambiando su función.
Más de 240 parcelas y ocho distritos implicados
El futuro Plan Especial abarcará más de 240 parcelas repartidas en ocho distritos de la capital: Arganzuela, Chamartín, Fuencarral-El Pardo, Usera, Ciudad Lineal, Hortaleza, San Blas y Barajas.
Entre los enclaves concretos donde podrían implantarse estos nuevos usos se encuentran:
- el polígono industrial de la Carretera de Burgos, en Fuencarral-El Pardo
- el entorno del Barrio del Aeropuerto, en Barajas
- el área empresarial de Josefa Valcárcel, en San Blas-Canillejas
- el entorno de Costa Rica junto a la M-30, en Chamartín
- la avenida de Andalucía, en Usera
El Ayuntamiento también contempla estudiar caso por caso otros polígonos industriales regulados por los grados 4 y 5 de la Norma Zonal 9, donde podría permitirse igualmente este tipo de hospedaje si presentan características urbanas similares.
La estrategia municipal está además alineada con el Plan Reside aprobado el año pasado, cuyo objetivo es descentralizar el turismo y redistribuir el impacto económico hacia distritos exteriores de la ciudad.
Según recoge igualmente InmoNews en reportajes como “Madrid impulsa nuevas fórmulas de alojamiento para descongestionar el centro histórico” o “La inversión en flex living y apartahoteles se dispara en las capitales españolas”, el sector inmobiliario considera que estas medidas podrían favorecer nuevas oportunidades de inversión y revitalización urbana.
En definitiva, la iniciativa pretende ampliar la oferta de alojamiento fuera del centro histórico, dinamizar antiguos suelos industriales y favorecer la actividad económica en distritos periféricos, en un momento en el que el turismo urbano sigue creciendo y demanda nuevos formatos residenciales de corta y media estancia.
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