El mercado inmobiliario español continúa atravesando una fase de moderación. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que la compraventa de viviendas descendió un 1,8% en abril de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior, encadenando así cuatro meses consecutivos de descensos interanuales. El mes anterior , marzo, sin embargo y a pesar de los descensos fue el mejor mes de marzo desde 2007.
Durante abril se contabilizaron 53.241 operaciones, una cifra que supone una ligera pérdida de ritmo respecto a los meses anteriores, aunque todavía representa un nivel de actividad elevado. La evolución confirma que la demanda sigue presente, pero el mercado avanza hacia un escenario más estable tras los fuertes niveles alcanzados durante 2025.
El dato mensual también muestra una reducción del dinamismo. Frente a marzo, las operaciones descendieron un 13,1%, con retrocesos tanto en las compraventas de vivienda usada como en las de nueva construcción.
La vivienda de segunda mano concentra la mayor caída mientras la obra nueva resiste
El comportamiento del mercado fue diferente según la antigüedad del inmueble. Las operaciones sobre viviendas usadas bajaron un 2,4% interanual, hasta situarse en 41.783 transacciones, convirtiéndose en el segmento con mayor peso dentro del descenso general.
Por su parte, la vivienda nueva logró mantenerse en terreno positivo, con un incremento del 0,6% respecto a abril de 2025, alcanzando las 11.458 compraventas. Este comportamiento refleja una mayor resistencia de este segmento, condicionado por una oferta limitada y por el interés de parte de los compradores en viviendas con mejores características y eficiencia energética.
En el acumulado del primer cuatrimestre del año, la compraventa residencial acumula una caída del 2,4%, con una reducción del 4% en las operaciones de vivienda nueva y del 1,9% en las viviendas usadas.
Por comunidades autónomas, Andalucía lideró el número total de operaciones en abril, con 10.661 compraventas, seguida por Cataluña (8.810), Comunidad Valenciana (7.880) y Madrid (5.880).
La evolución territorial fue desigual. Diez comunidades registraron más operaciones que un año antes, con Cantabria como la región con mayor crecimiento (+22,5%). En el lado contrario, siete territorios redujeron sus cifras, destacando especialmente Navarra (-29%), Madrid (-11%) y Castilla y León (-9,4%).
El mercado entra en una etapa de equilibrio tras los máximos recientes
A pesar de la sucesión de descensos, la situación no se interpreta como una crisis del mercado residencial. Los datos apuntan más bien a un proceso de ajuste después de varios ejercicios con una actividad extraordinariamente elevada.
Los expertos consideran que el sector está avanzando hacia una fase de normalización, en la que el volumen de operaciones continuará siendo importante, pero con tasas de crecimiento más moderadas. La pérdida de velocidad responde a varios factores, entre ellos el encarecimiento de la financiación y una mayor prudencia de las entidades bancarias a la hora de conceder hipotecas.
El cambio en las condiciones financieras está afectando especialmente a los compradores con menor capacidad económica. El aumento del coste hipotecario reduce el margen de acceso a la vivienda para parte de la demanda, mientras los precios continúan en niveles elevados en muchas zonas.
Además, la recuperación progresiva de la oferta está modificando el equilibrio entre compradores y vendedores. La combinación de precios altos, menor capacidad de endeudamiento y una oferta más amplia puede favorecer una estabilización del mercado durante los próximos meses.
En este contexto, la evolución de la vivienda apunta hacia un escenario menos expansivo que en años anteriores, pero con un nivel de actividad que sigue demostrando la fortaleza estructural del mercado inmobiliario español.
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