Historia de una inspección de hacienda de una venta inmobiliaria: ¡Eres Tonto! (V)

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Historia de una inspección de hacienda de una venta inmobiliaria: ¡Eres Tonto! (V)

(La responsabilidad del API)

Bueno, esta es la situación: vendí el piso de la playa en 2017 y ahora en 2020, la Hacienda ha encargado una valoración que llega a la conclusión de que el precio de venta fue inferior al valor normal de mercado (¡¡ERES TONTO!!) y ya me ha adelantado que voy a pagar como si hubiese sido LISTO, el 23% de la diferencia, ¡toma ya! Sin anestesia.

Y conforme, lo que se dice conforme, no estoy.

Como, al final, es un problema de valoración y yo podré haber sido TONTO, pero, de lo que no hay duda es que habré sido un TONTO ASESORADO, asesorado por el Agente de la Propiedad Inmobiliaria (API) que intervino en la operación y que se llevó su justa comisión.

Y dentro del asesoramiento estaba el precio por el que se vendió el piso.

Mi asesor ha llamado a su compañero del Departamento Legal del despacho para que nos dé su opinión. Se da unos aires…, mi asesor también es abogado pero dice que, desde que se dedica al asesoramiento fiscal, no sabe de otra cosa, así que es necesario que intervenga un especialista en derecho contractual, en contratos, vaya.

Pues nada, su compañero me dice que para hacerse una idea y poder emitir una primera opinión necesita que le envíe el contrato de corretaje (¿eso que es? ¿una hoja de encargo que firmé?), mails que cruzase con él sobre el precio, la factura y el pago de la factura del API.

Uff, pues a ver si tengo todo eso: la factura sí, porque era un gasto de la venta, pero el resto…

Bueno pues sí, lo tenía todo, y se lo envié.

En la hoja de encargo únicamente se indicaba el importe por el que quería vender de salida, pero nada de que hubiera sido asesorado en la fijación del precio. Lo que sí existían eran correos electrónicos en lo que el API me informaba de las visitas y de los motivos por los que él creía que no estaba cuajando la cosa, principalmente, que el precio era “un poco alto” y que el piso estaba muy antiguo y que necesitaba un buen dinero para una buena reforma, por lo que nos aconsejaba “reducir nuestras pretensiones económicas”.

Después de hablarlo con mi mujer, que es la que manda, habíamos convenido seguir su consejo y reducir el precio.

Tras seis meses, fue bajar el precio un 10% y en menos de un mes, se vendió.

Pues bien, si la Administración Tributaria señalaba que el valor de mercado era el doble del precio de venta, y mi asesor dice que, salvo prueba en contrario, las actuaciones administrativas se presumen válidas: ¿el valor de la Agencia Tributaria era el bueno? ¿la Agencia Inmobiliaria me había hecho perder dinero al aconsejarme vender por la mitad? ¿podría pedirle responsabilidad a la Agencia? ¿Cuánto me debería indemnizar la Agencia? ¿al menos los impuestos que la Agencia Tributaria me iba a hacer pagar? ¿Tendría la Agencia un seguro en condiciones?

El abogado lo iba a estudiar. Me dice que no se me ocurra decirle nada al API hasta que lo tenga claro, y que, de todas formas, hay que esperar a que finalice la inspección, para que haya no sé qué de un “acto administrativo”.

Mientras tanto, mi asesor ya está con las alegaciones al acta de inspección y las presentará en breve.

(Continuará)

Colaborador:

Santiago Picossi

www.picossi.com

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