El mercado inmobiliario español ha cerrado el año con nuevos máximos históricos, reflejando la fortaleza de la demanda residencial en un contexto marcado por la mejora del poder adquisitivo de los hogares y una oferta que continúa siendo limitada, según el último informe de la sociedad de tasación Tinsa.
Nuevo récord anual en el mercado residencial
El precio de la vivienda en España, tanto en obra nueva como en el mercado de segunda mano, se situó en 2.091 euros por metro cuadrado durante el cuarto trimestre del año. Este dato supone un incremento del 13,1% en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior y consolida el calentamiento de los precios y la tendencia alcista que se ha mantenido de forma constante a lo largo de todo el año.
En términos reales, una vez descontado el efecto de la inflación, el aumento interanual del precio de la vivienda se modera hasta el 10%. A pesar de ello, el valor medio aún se encuentra un 3,3% por debajo del máximo alcanzado a finales de 2007. Sin embargo, si se toma como referencia el mínimo registrado en 2015, el mercado acumula una revalorización cercana al 64%, lo que pone de manifiesto la intensidad del ciclo alcista vivido en la última década.
Diferencias territoriales y evolución de la demanda de viviendas
La evolución del precio de la vivienda ha sido generalizada en todo el territorio nacional, aunque con importantes diferencias entre regiones y ciudades. Los municipios con más subida del precio de la vivienda en 2025 son Madrid, Comunidad Valenciana, Cantabria y Baleares , mientras que en el extremo opuesto se sitúan Ceuta y Extremadura, donde las subidas han sido más contenidas. En el ámbito urbano, las capitales de provincia concentran la mayor presión al alza, con aumentos superiores al 10% en un número creciente de ciudades.
En cuanto a la actividad, las compraventas de vivienda se mantuvieron en niveles elevados, aunque con señales de ralentización en la segunda mitad del año. El volumen de operaciones superó las 550.000 transacciones, de las cuales aproximadamente la mitad se financiaron mediante hipoteca. La constitución de nuevos préstamos hipotecarios rondó las 285.000 operaciones, con una cuota media cercana a los 800 euros mensuales, lo que apunta a una moderación progresiva del ritmo de crecimiento de la demanda.
De cara a 2026, los expertos de Tinsa anticipan un escenario de estabilización, apoyado en la resistencia del mercado laboral, la moderación de la inflación y la normalización del ahorro de los hogares. En este contexto de escasez de oferta, el precio de la vivienda crecerá entre un 5% y el 10% , a un ritmo más moderado. Pese al encarecimiento acumulado, el esfuerzo financiero necesario para adquirir una vivienda se mantiene en torno al 34% de la renta disponible, un nivel que la tasadora considera asumible.
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