Crisis acceso vivienda jóvenes

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Crisis de acceso a la vivienda de los jóvenes.

Según datos del Observatorio de Emancipación del Consejo de la juventud, los datos nos dicen que la situación lejos de mejorar se sigue enquistando estableciendo cada vez más una estructura económica en la que la emancipación juvenil es prácticamente ficticia y que al final de esta etapa es cuando la juventud puede emanciparse y por lo tanto empezar a desarrollar una vida plena. Sale a relucir que la tasa de emancipación de los jóvenes se sitúa en mínimos históricos de hecho son el colectivo más desfavorecido con índices de pobreza y exclusión social elevada, incrementándose el número de jóvenes que viven en viviendas prestadas fruto de las actuales precarias condiciones laborales y que llevan manteniéndose durante una década. En esta ocasión vemos los efectos de la falta de reacción de los poderes públicos ante la situación de falta de oportunidades en la juventud.

Población joven y emancipación

Regresando a los datos, se pone de manifiesto que, en el segundo trimestre de 2019, tan solo el 18,5% de las personas entre 16 y 29 años de España están emancipadas desde el punto de vista residencial, lo cual significa que, por primera vez en diecisiete años, desde principios de del 2002, más del 81% sigue residiendo en el domicilio familiar. El descenso de la autonomía residencial de la población joven a lo largo del último año ha sido una constante en la mayoría de las Comunidades Autónomas y muy acusado en Canarias, Cantabria y Castilla y León, precisamente tres de las cuatro Comunidades (junto con Andalucía) con la menor tasa de emancipación residencial entre la población entre 16 y 29 años.

El segundo trimestre de 2019 ha continuado la senda de 2018, cuando la creación de empleo entre la población joven empezó a ir a acompañada de una reducción de la temporalidad, el subempleo por insuficiencia de horas y de las jornadas a tiempo parcial.

Las personas entre 16 y 29 años siguen distinguiéndose por su mayor temporalidad (55,3%), tasa de paro (24,8%), subempleo (15,8%) y realización de jornadas a tiempo parcial (26,8%).

Una particularidad adicional es que la mayor parte de la población joven (más del 93,1%) sigue trabajando por cuenta ajena y que, para este colectivo de personas asalariadas, ha sido en el sector público donde más trabajos se han estado generando desde finales de 2018.

Podría afirmarse que la relativa mejora de las condiciones de empleo que está ocurriendo desde 2018 no se ha traducido, al menos por ahora, en una incorporación significativa de personas jóvenes al mercado de trabajo.

Emancipación y nivel de estudios

En España es más probable que las personas jóvenes constituyan un hogar independiente cuando han finalizado su periodo de estudios. El 32,8% de la población entre 16 y 29 años que no cursa estudios está emancipada, frente al 6,7% de las personas jóvenes que continúa estudiando. Con el paso del tiempo, esta diferencia se ha ensanchado y siempre ha sido más acentuada entre las mujeres que entre los hombres, indistintamente del nivel de estudios. El hecho de que sea la población sin estudios o con tan solo estudios primarios la que ostente los mayores niveles de emancipación puede estar recogiendo pautas de emancipación prematura y precaria, aunque, a fin de cuentas, solo atañe al 5,6% de todas las personas jóvenes de España.

Acceso de la población joven a la vivienda

El precio de las viviendas libres en oferta de alquiler en España sigue encareciéndose de un modo notable (un 7,84% en apenas un año) y, de mediana, hoy alcanza los 880,00 euros mensuales. Hacer frente este importe supondría, para una persona joven, reservar la práctica totalidad de su sueldo neto (el 94,4%). Los precios de venta en España también han crecido a lo largo del último año, pero con menor celeridad (3,12%). Aunque el coste económico de acceso a la compra de una vivienda libre para una persona joven sería muy inferior al del alquiler (62,4%), tampoco es una alternativa viable para la mayoría de las personas jóvenes ya que, en primer lugar, significaría superar el umbral máximo de endeudamiento del 30% y, en segundo lugar, porque pocas personas jóvenes pueden reunir los requisitos previos que se exigen para formalizar un préstamo hipotecario. Una vía a la que están recurriendo las personas jóvenes es compartir el alquiler de una misma vivienda, puesto que en el segundo trimestre de 2019 implicaría tener que reservar el 30,8% de su salario.

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