Diario de Gratitud: un antecedente lejano de un río desbocado

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Dama antigua-Villarroya

Contenido

Índice de contenidos:

  1. Escritos sobre la gratitud que el sol va borrando
  2. Un río de Diarios de Gratitud en la web
  3. ¿No hay nada nuevo bajo el sol?
  4. Breve nota con ánimo de despertador
  5. Un antecedente extraordinario del Diario de Gratitud
  6. Este es un resumen de aquel artículo
  7. ¡Continuará!…

1. Escritos sobre la gratitud que el sol va borrando

Hacer unos días leí en un medio digital (1) un artículo titulado: Escribir tres cosas buenas al día aumenta la materia gris y baja la ansiedad, con un subtítulo tal cual: Entrenar la mente para detectar estímulos positivos rompe el sesgo de negatividad evolutivo y esculpe un cerebro mucho más resiliente y sano, de la periodista Belén Lázaro.

Nota (1) Véase en la web de Libertad Digital:  https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/salud/2026-01-30/escribir-tres-cosas-buenas-al-dia-aumenta-la-materia-gris-y-baja-la-ansiedad-7351080/

Lo leí entero y me gustó, así que recomiendo su visionado. Pero esa lectura activó en mi memoria un recuerdo mucho más antiguo. Y es que, pensé, algo parecido había yo leído antes, en algún lugar.

2. Un río de Diarios de Gratitud en la web

La periodista no hace referencia a la fuente en la que se ha apoyado para hacer el artículo, pero no ha sido nada difícil encontrarla. Ponga el lector en su buscador: Diario de gratitud  y les saldrán muchas referencias a los autores de un estudio (un “paper” científico) muy citado, de hace casi un cuarto de siglo (2), (3).

Nota (2) Definición de gratitud:  f. Sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra le ha hecho o ha querido hacer, y a corresponderle de alguna manera. Léase en: https://dle.rae.es/gratitud

Nota (3): (McCullough, Kilpatrick, Emmons y Larson, 2001). Véase el “abstract” (extracto, breve resumen) que lo acompaña, donde se dice:

 ¿Es la gratitud un afecto moral?

Por McCullough, Michael E.,Kilpatrick, Shelley D.,Emmons, Robert A.,Larson, David B.

Boletín de la American Psychological Association, Vol. 127(2), Marzo de 2001, 249-266

Extracto:

La gratitud se conceptualiza como un afecto moral análogo a otras emociones morales como la empatía y la culpa. Tiene tres funciones que pueden conceptualizarse como moralmente relevantes: (a) una función de barómetro moral (es decir, es una respuesta a la percepción de haber sido beneficiario de las acciones morales de otra persona); (b) una función de motivación moral (es decir, motiva a la persona agradecida a comportarse prosocialmente hacia el benefactor y otras personas); y (c) una función de refuerzo moral (es decir, al expresarse, anima a los benefactores a comportarse moralmente en el futuro). Los factores de personalidad y sociales asociados con la gratitud también son consistentes con una conceptualización de la gratitud como un afecto relevante para las cogniciones y los comportamientos de las personas en el ámbito moral. (Registro de base de datos PsycInfo (c) 2025 APA, todos los derechos reservados)

Enlace: https://scholar.google.es/scholar?q=(McCullough,+Kilpatrick,+Emmons+y+Larson,+2001)&hl=es&as_sdt=0&as_vis=1&oi=scholart

A partir de este momento, la idea del libro de gratitud estalla y conoce un éxito extraordinario y permanente.  Vuelva el lector a la lista de enlaces que le habrá proporcionado su buscador, bucee entre ellos y comprobará la extrema expansión de ideas basadas en el estudio señalado.

Haga lo mismo en Amazon y verá la enorme variedad de libros y cuadernos, listos para su uso, que se han forjado a la luz de esta idea.

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Con todo, y a pesar de que creo que todo ello  puede hacerle bien., le sugiero una lectura pausada de todo esto.

3. ¿No hay nada nuevo bajo el sol?

La idea que sustenta la frase del título de este punto 3, es que el carácter  de originalidad de un hecho o descubrimiento es muy raro, puesto que, en un muy elevado número de casos  pueden encontrarse hechos previos similares (3).

Nota (3): La frase, reseñada, es atribuida a un sinfín de personajes, pero parece tener un anterior origen religioso y, en muchos artículos, se señala  la cita bíblica del Eclesiastés: 1 a 11, como su fuente inicial. Véase aquí, en una de sus traducciones:

  1. La historia no hace más que repetirse; ya todo se hizo antes. No hay nada realmente nuevo bajo el sol. 10. A veces la gente dice: «¡Esto es algo nuevo!»; pero la verdad es que no lo es, nada es completamente nuevo. 11. Ninguno de nosotros recuerda lo que sucedió en el pasado, y las generaciones futuras tampoco recordarán lo que hacemos ahora. (https://www.biblegateway.com/passage/?search=Eclesiast%C3%A9s%201%3A9-11&version=NTV)

En una consulta a la IA he encontrado que una frase similar puede encontrarse en la obra de George Santayana, en su obra La vida de la razón (1905), escrita originalmente como: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo“. Y que se refiere a que: “entender el contexto, las causas y consecuencias crisis de 2008 como para que ahora no volvamos  a caer en trampas similares? ¿Sirvió de decisiones pasadas es vital para no caer en las mismas trampas.”

Hay más referencias similares que el lector podría encontrar fácilmente, que también apuntalan el dicho del Eclesiastés. Y en muchas direcciones diferentes. Véase en este enlace una alusión insólita. (4).

(4) Véase, por ejemplo, nuestro: ─ «Decidle a Michael que no es algo personal…»

https://www.inmonews.es/decidle-a-michael-que-no-es-algo-personal/

4. Breve nota con ánimo de despertador

Le dejo aquí esta nota aparte, sobre la que volveremos en otra ocasión:

La nostalgia es un error. Las situaciones anteriores por las que hayamos pasado no pueden entristecernos ni sorprendernos, pero tampoco pueden pasar por anécdotas más o menos curiosas, por el contrario…nos deben espabilar. Así que, con ánimo de inquietar, le pregunto:

En estos días en los que la Crisis actual se acera y se presenta con aparentes nuevos vestidos, es adecuado plantearse: ¿Aprendimos las causas y consecuencias de la lo que aprendimos en ella para algo más que para recordarlo lo mal que lo pasamos entonces? ¿Qué, de lo que aprendimos, podemos usar ahora? ¿O es que hemos vuelto a caer en nuestros “pecados” anteriores a la crisis 2008?

5. Un antecedente extraordinario del Diario de Gratitud

Así que el torrente desbocado de Diario de Gratitud  tiene sin duda su origen en la investigación científica que le he indicado, pero la lectura de algunos textos sobre este tema me ha recordado finalmente un antecedente extraordinario, que no he podido encontrar en ningún otro sitio que el que le indico. Puede haber otros sin duda, pero se lo mostraré en la forma que yo he encontrado.

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En la revista Más y Mejores Ventas Inmobiliarias, en su número de abril de 2008, cuya portada le muestro en la figura adyacente publiqué un artículo titulado: El libro de placer de una antigua dama, sobre una historia de un autor, hoy casi olvidado: Orison Swett Marden, que había encontrado hace mucho tiempo, mientras leía una de sus obras: La alegría de vivir.

Y claro que lo he vuelto a leer. Y darme cuenta de  la cantidad de cosas buenas, perdidas entre los sinsabores de cada día, que a uno le pasan ─ y que pasan desapercibidas  y mueren en el olvido ─a menos que se anoten, repasen y mediten.

6. Este es un resumen de aquel artículo

En aquellas páginas se contaba una historia simbólica y profundamente humana: la de una dama antigua, serena y feliz que, pese a las dificultades inevitables de la vida, había encontrado un modo sencillo pero poderoso de sostener su bienestar interior. Su secreto era un Libro de Placer: un diario personal en el que, desde joven, anotaba cada pequeño gozo cotidiano, incluso los más aparentemente insignificantes. (“Recibí una afectuosa carta de mamá. Vi un hermoso lirio en una ventana. Encontré el alfiler que había perdido. Mi marido me trajo un ramo de flores”.)

La historia se desarrolla a través del diálogo con una amiga afligida, que descubría que la felicidad de su amiga no provenía de una acomodada vida sin dolor, sino de una actitud consciente de atención y registro de lo bueno. En ese libro convivían anotaciones ligeras (una flor, una carta, una conversación agradable) con momentos de enorme carga emocional, como la muerte del esposo. El mensaje era claro: incluso en el dolor se puede hallar sentido, amor y plenitud, si se sabe mirar.

A partir de ahí, el artículo daba un giro didáctico y reflexivo pues invitaba al lector a imitar el ejemplo de la dama y a crear su propio “Libro de Placer”, entendido este como una herramienta personal para:

resistir mejor la adversidad,

reforzar la alegría cotidiana, y

cuidar la salud emocional tanto de forma curativa como preventiva.

Apoyaba esta idea citando el texto de Orison Swett Marden y conectándola con una filosofía de vida muy concreta, debida a otro autor tan enorme como olvidado H. N. Casson, quién dijo en una ocasión, que deberíamos contabilizar los gozos con el mismo rigor con el que solemos contabilizar el dinero. La felicidad, planteaba, no es casual ni ingenua: es una práctica diaria.

El texto del artículo culminaba con un llamamiento explícito a la acción: difundir el gozo y la alegría alrededor del lector, iluminar la vida de los demás con gestos pequeños, gratitud, perdón y afecto, dejando claro que, si cada persona asumiera esa responsabilidad individual, el mundo sería un lugar menos miserable y más humano.

Y cerraba entonces con una nota personal: La felicidad no consiste en evitar el dolor, sino en aprender a registrar, recordar y cultivar conscientemente los pequeños placeres diarios, hasta convertirlos en un refugio interior y en una fuerza transformadora para uno mismo y para los demás.

7. ¡Continuará!

¡Oh sí continuará! Y lo que voy a hacer es leer de nuevo el libro de O. S. Marden  y  reescribir el artículo o quizás ampliar mi pensamiento sobre su menaje. Se lo haré llegar pronto, pero no me espere.

No me espere  y sea sensato: abra en cuanto pueda un archivo en su ordenador personal, nómbrelo como Mi Libro de Placer y póngase a imitar a la antigua y espléndida dama, de Ia que nos habla Orison. Lleve usted un diario de gozo. Anote en él cada día, sus alegrías y momentos felices, aunque le parezcan insignificantes. (¿Recuerda la visión del lirio en la ventana?)

Le sentará muy bien. Y si lo hace usted  a mano, mucho mejor. (También le explicaré en algún momento, el superior valor de hacerlo a mano, escribiendo sobre una humilde libreta.)

Finalmente, construya con él su banco de energía personal al que acudir cuando su vida de comercial inmobiliario sufra algún contratiempo. (Esto es, acuda a él con frecuencia.) La dará la energía que, en ese momento, se halla baja de nivel.

¡Venga, esta vez, adelánteseme a todos sus competidores  y sea  usted el primero en abrir su libro personal de placer!

Me despido a la romana: ¡Siga con salud!

Miguel Villarroya Martín / Arquitecto Técnico, API y escritor.

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    Miguel Villarroya Martín.
    API / Arquitecto Técnico / Agente de la Propiedad Inmobiliaria/ Escritor.
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