Cuando se cumple un año desde que el Gobierno de Navarra declarara 21 municipios como zonas de mercado residencial tensionado, los primeros datos permiten evaluar el impacto de la principal medida de intervención contemplada en la Ley de Vivienda de mayo 12/2023. Entre las localidades afectadas figuran Pamplona, Tudela, Barañáin, Burlada o Estella, donde desde finales de julio de 2025 se aplican límites a la actualización de las rentas del alquiler.
Los datos provisionales correspondientes al primer trimestre de 2026, publicados por el Ejecutivo foral y procedentes del Registro de Contratos de Arrendamiento de Vivienda de Navarra (RECA), muestran una reducción significativa de la actividad contractual en el mercado del alquiler por el efecto contraproducente de la Ley de la Vivienda
Entre enero y marzo se registraron 951 nuevos contratos de arrendamiento en Navarra, un 16,2% menos que en el mismo periodo del año anterior. De ellos, 843 se formalizaron en municipios tensionados, donde el descenso alcanza el 18,1% interanual, mientras que fuera de estas áreas se contabilizaron 108 contratos, lo que representa un ligero incremento del 2,8%.
El alquiler habitual pierde peso frente a los contratos temporales
La información recogida por el RECA evidencia una evolución dispar entre el alquiler permanente y el alquiler de temporada. Durante el primer trimestre del año, 869 contratos correspondieron a vivienda habitual, frente a 82 arrendamientos temporales.
Sin embargo, mientras los contratos destinados a residencia habitual experimentaron una caída del 19,1%, los alquileres de temporada registraron un aumento del 34,4% respecto al mismo periodo de 2025.
En términos porcentuales, el 91,4% de los contratos firmados fueron de larga duración, mientras que el 8,6% correspondieron a alquileres temporales. No obstante, el análisis oficial no desglosa esta tipología entre municipios tensionados y no tensionados, lo que dificulta una evaluación más detallada de los efectos de la regulación.
Pamplona y otras localidades tensionadas registran menos contratos de larga duración
La tendencia es especialmente visible en los municipios sometidos al control de precios. Según los datos del Registro de Contratos de Arrendamiento de Vivienda de Navarra, en Pamplona los contratos de alquiler habitual descendieron un 19,9% interanual, situándose por debajo de los 470 acuerdos formalizados durante el primer trimestre.
Por el contrario, los alquileres temporales aumentaron en la capital navarra un 12,5%, pasando de 48 a 54 contratos registrados.
La evolución coincide con otros indicadores del mercado. Según datos publicados recientemente por idealista, la oferta de viviendas destinadas al alquiler permanente en Pamplona se habría reducido un 39% en el último año, mientras que la oferta de alquiler temporal habría crecido un 78%, representando ya alrededor del 41% del total de viviendas anunciadas en arrendamiento.
Otras localidades también muestran descensos destacados. En Tudela, los contratos de vivienda habitual se redujeron un 50%, mientras que los temporales retrocedieron un 41,2%. En Barañáin, la caída fue más moderada, con descensos del 21,7% en los alquileres permanentes y del 16,6% en los de temporada.
La vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Begoña Alfaro, atribuye esta reducción en el número de nuevos contratos a una mayor estabilidad del mercado derivada de las limitaciones de precios, que favorecerían la renovación y prórroga de contratos ya existentes.
Los precios bajan tanto en zonas tensionadas como en municipios sin control
Los datos del RECA también muestran una moderación de las rentas medias en Navarra. Entre enero y marzo de 2026, el alquiler medio de los contratos registrados se situó en 758 euros mensuales, lo que supone una reducción del 1,2% respecto al año anterior.
En los municipios declarados tensionados, la renta media alcanzó los 778,3 euros al mes, un 2% menos que en el mismo periodo de 2025. Por su parte, en las localidades no sujetas a control de precios, el alquiler medio fue de 600,3 euros mensuales, prácticamente sin cambios, con una variación mínima del 0,03%.
Mientras tanto, el Gobierno de Navarra continúa avanzando en una nueva regulación destinada al alquiler de habitaciones. La propuesta legislativa pretende que tanto los arrendamientos permanentes como los temporales por habitación queden sometidos a obligaciones similares a las del alquiler tradicional, incluyendo duración mínima, prórrogas, límites de renta y control de precios en zonas tensionadas.
Además, la iniciativa contempla la obligación de inscribir estos contratos en el Registro de Contratos de Arrendamiento de Vivienda de Navarra (RECA). No obstante, diversos expertos jurídicos han advertido de posibles conflictos competenciales que podrían desembocar en un recurso de inconstitucionalidad si la norma excediera las atribuciones reconocidas a la Comunidad Foral.
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