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Tabla de contenido
La Questa sobre la partida de caza 265
1. La partida de caza que contemplamos 265
2. La captura de la energía necesaria para la humanización 266
3. La partida de caza 266
4. Pero todo esto, ¿para qué? 267
5. ¿Y por qué irnos tan lejos, pues modelos de gestión de empresas hay muchos y más próximos? 267
6. Despedida 268
1. La partida de caza que contemplamos
Antes de que Robert Ardrey popularizase en su texto de 1972 (1) la expresión La hipótesis de la caza, muchos otros autores habían señalado variados aspectos que finalmente, Ardrey publica en su libro (2), en el que resume su visión, con estas frases:
Si entre todos los miembros de la familia de los primates solo el hombre es único, aun en sus más nobles aspiraciones, es porque solo nosotros, a través de incontables millones de años de evolución, nos vimos obligados a matar para sobrevivir. (Pág. 18 de la Ed. Española)
Nota (1): The Hunting Hypothesis ─ A personal Conclusion concerning the Evolutionaty Nature of Man
Nota (2): Al fin de su texto, Ardrey recoge múltiples referencias a muchos otros textos de autores distintos que habían tratado estos temas. Páginas 253 y 254 en la edición española.
La hipótesis de la caza, reposa en nuestra necesidad de carne que nosotros mismos cazábamos y matábamos. (Pág. 61, obra cit.)
Y para ello, se necesitaba una estructura, un sistema, un proceso para huir de la escasez, que garantizase la necesidad de obtención de energía que el proceso de humanización, y nuestra propia supervivencia, exigían.
Ese sistema, diríamos en la actualidad, consistió en la organización de una banda (partida) de cazadores que la obtuviese.
2. La captura de la energía necesaria para la humanización
Hasta entonces, hasta la aparición de esta estructura de caza, esa energía necesaria la obtenían los primeros de los nuestros mediante la alimentación basada en:
- a) El forrajeo, esto es, mediante la recolección de vegetales tales como raíces, semillas, plantas, flores, bayas, etc.
- b) La carroña, esto es, comiendo los restos de carne, dejados en las carcasas (esqueletos) de las presas abatidas por depredadores más grandes.
- c) El apresamiento de mamíferos pequeños, pescado de ribera, aves, sin despreciar moluscos, gusanos y cualquier otro organismo que les resultase agradable.
Esta recolección no se circunscribía a la alimentación, aunque esta era predominante, puesto que la partida de “caza” recogería cualquier clase de materiales que les resultasen útiles al grupo. Cosas como piedras para luego transformarlas en herramientas, fibras vegetales para hacer bolsas de transporte o, más tarde, hondas y cuerdas, ramas que pudiesen utilizar luego como lanzas, huesos de las carcasas para hacer garrotes o punzones, etc.
Otras funciones básicas de la partida serían el reconocimiento del territorio.
Y otras más sociales serían la enseñanza y transmisión cultural de todas las acciones y precauciones necesarias para la caza a los miembros más jóvenes de la partida.
- d) Pero, en algún momento posterior, a todas esas, se añade una renovada y definitiva fuente de captación de energía, la caza de presas grandes.
Ahora ya no se trataba de apresar piezas pequeñas, las cuales podían ser atrapadas corriendo, con la mano o con redes y trampas, ahora era un tipo de caza mayor, de presas rápidas, poderosas y que se defendían con fiereza.
Sea como fuese, nuestro éxito en este tipo de caza peligrosa posibilitó que la energía que nuestro cuerpo y nuestro cerebro en expansión necesitaban, fuese accesible.
3. La partida de caza
Ahora deberemos pasar a su definición.
La partida de caza que nosotros vamos a considerar está compuesta por un pequeño conjunto de cazadores, compuesto por hombres y mujeres que, armados para la caza y preparados para la recolección, salían hacia la sabana para obtener, de forma agrupada, los recursos que necesitaban para garantizar la supervivencia del grupo al que pertenecían. Y que, posteriormente, repartían el producto de lo cazado y recolectado entre todos los de su tribu (tanto entre los cazadores que habían contribuido a la caza como con los demás miembros que se habían quedado en el campamento o refugio del grupo).
Esta definición —alejada de la aceptada en los años 70 del siglo pasado (compuesta solo por hombres y contemplando únicamente la caza)— tiene la virtud de superar la brecha de género y la de la función principal de la partida de caza, las dos críticas más duras que recibió cuando se formuló originalmente.
Por otro lado, aceptaremos la visión de Antony JAY, por la cual los hábitos y costumbres de la partida de caza primitiva serían similares a los que pueden observarse actualmente entre los empleados de una corporación o empresa. De esto, tan extraordinario, hablaremos abundantemente en postales sucesivas.
Y cuando hayamos presentado la hipótesis del hombre de empresa de A. JAY, veremos también, las enseñanzas que esa analogía puede ofrecernos a nosotros los integrantes de una empresa inmobiliaria, especialmente a los del departamento de captación de inmuebles.
4. Pero todo esto, ¿para qué?
Este trabajo no va a discutir los aspectos más polémicos de la hipótesis del cazador, pues su objetivo es otro. Lo que se desea es encontrar en la estructura y uso de la exitosa partida de caza primitiva, un modelo de gestión aplicable a la dirección y control de un trabajo de captación actual de inmuebles.
Luchando contra la necesidad, huyendo de la escasez, la hambruna y la muerte, encontramos en su día un modelo de supervivencia eficaz… mientras nos íbamos haciendo humanos. Ese modelo conductual, de éxito total ante la escasez, es el que trataremos de establecer en nuestro estudio.
5. ¿Y por qué irnos tan lejos, pues modelos de gestión de empresas hay muchos y más próximos?
Pues porque el modelo de la partida de caza es un sistema que ha existido todo el tiempo, durante la mayor hazaña biológica de la historia: la humanización de una especie de los primates.
A partir de ahora, observaremos con detenimiento en nuestro estudio ese sistema organizativo de los grupos humanos en su lucha contra la escasez y demás elementos hostiles, que nos ha acompañado, desde hace al menos 2,5 millones de años (3) hasta tan solo unos 12.000 (4).
Nota (3): Una de las fechas más aceptadas de la aparición de primates similares a nosotros.
Nota (4): En ese momento, la aparición de la agricultura y la ganadería hizo que ya no fuera necesario cazar para sobrevivir. En la mayoría de los casos, esta actividad, que antes era una necesidad crítica e insoslayable, fuera sustituida por una búsqueda de placer o entretenimiento.
6. Despedida
Anote bien, pues, que lo que vamos a tratar es de aislar los elementos de éxito que esa estructura de caza ha utilizado durante millones de años, para transferir ese conocimiento de éxito incontrovertible, a nuestra tarea diaria de captadores de inmuebles.
En próximas postales iremos comentando más aspectos de esta fascinante analogía.
Me despido a la romana. ¡Siga con salud!
Miguel Villarroya Martín / Arquitecto Técnico, API y escritor.
Serie: La partida de caza / 0
Nota: La imagen utilizada es del ilustrador eslovaco: myshoun, y estaba en Pixabay con la etiqueta de free download. Véase en: https://pixabay.com/illustrations/ai-generated-group-tribe-hunters-8627007/
A todos agradecemos el permiso de uso de las mismas, y les manifestamos nuestro respeto por su generosidad y talento.
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Miguel Villarroya Martín.
API / Arquitecto Técnico / Agente de la Propiedad Inmobiliaria/ Escritor.
www.cal.es
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