La partida de caza inmobiliaria: 25 años después

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Partida de caza inmobiliaria

Contenido

Índice de contenidos:

1. El reencuentro con la partida de caza inmobiliaria

2. La idea de Antony Jay

3. El referente de Roger Ardrey

4. Dos hipótesis cercanas pero distintas

5. La analogía con la captación inmobiliaria

6. Qué hacer con todo esto

7. Despedida

1. El reencuentro con la partida de caza inmobiliaria

Hace unos veinticinco años escribí un capítulo de un libro en el que comparaba la captación inmobiliaria con una partida de caza primitiva.

Hace unos veinticinco años escribí un capítulo de un libro (1) en el que comparaba la captación inmobiliaria con una partida de caza primitiva.

En el libro hacía yo una referencia extensa a una  obra de ANTONY JAY, titulada en español, El hombre de empresa (2).

Esa obra, en su momento, gozó de un gran éxito y, a la vez, causó una notable polémica por la crudeza de su orientación evolucionista y la explicación de la actual vida empresarial, como una continuación de los hábitos de caza de los grupos humanos de épocas remotas.

 Nota (1): Se trataba del libro titulado: La información en el mundo de las agencias inmobiliarias. Editorial U. C. I. Madrid. 2000

 Nota (2): The Corporation Man (1971) Jonathan Cape, editor. Fecha de publicación: 6 de abril de 1972. Aun hoy he podido comprobar que se vende todavía en Amazon, en inglés, a un precio mínimo. Y también en AbeBooks. Véase:  https://www.abebooks.com/9780224006781/Corporation-man-Antony-Jay-0224006789/plp. La extraordinaria portada de otra edición, Trinity Press, Londres, en 1972, hace necesaria que también recomendemos esta tercera fuente de edición. Véala en la misma dirección anterior de ABEBOOKS.

En español también deberá usted acudir a librerías de segunda mano. El hombre de empresa. JAY, A. Ediciones Destino. Barcelona 1978.

Igualmente, puede leerse, en inglés, en formato “flipbook”, en:  https://archive.org/details/corporationman0000jaya/page/n9/mode/2up

En esta serie vamos a establecer una analogía entre el trabajo de prospección inmobiliaria y las tareas de caza primitiva. La tesis que proponemos es sencilla: captar inmuebles se parece más a cazar que a cualquier otra actividad comercial.

En mi texto del 2000, yo presentaba la analogía general que podía establecerse sobre la gestión de las empresas de A. JAY, aplicada al equipo de captación de una agencia inmobiliaria actual. Pasados los años, he llegado a creer que también fue uno de los capítulos de mayor éxito de aquella extensa e inicial obra inmobiliaria mía.

Pero, en mi desordenada  biblioteca, el libro de A. JAY que se había escondido y permanecido oculto para mí, apareció  hace poco. Así que, cuando lo encontré y lo leí  de nuevo, me siguió gustando, a pesar de que la investigación antropológica de los últimos años, ha introducido cambios en la consideración del propio concepto de La partida de caza y hoy sepamos mucho más acerca de su naturaleza, que antes.

A pesar de todo, la analogía (3) que establecí en mi texto entre la vieja partida de caza y el equipo de captación de nuestras inmobiliarias apenas se modifica por el nuevo conocimiento.

Lo que dije entonces sigue siendo válido. Las coincidencias entre ambos mundos siguen siendo sustancialmente las mismas, que hace veinticinco años.

No obstante, conviene actualizarlas y enmarcarlas en el ambiente de hoy, porque la analogía que usé sigue siendo una fuente de conocimiento extraordinaria para orientar y ejecutar con eficacia nuestro trabajo inmobiliario (4).

Nota (3): Por analogía entendemos la comparación entre dos cosas distintas en la que resaltamos sus elementos semejantes. Nosotros presentaremos la extraordinaria y exitosa forma de la primitiva partida de caza, para extraer de ella, sus claves, de manera que podamos aplicarlas con provecho en nuestro trabajo diario inmobiliario.

Nota (4): El hecho de que CAZAR y CAPTAR suenen de forma tan parecida en español puede ser solo una curiosidad lingüística, pero posee una gran fuerza asociativa; pero hacer notar esa similitud, quizás nos ayude a recordar que captar  y vencer la escasez de inmuebles, exige evolución constante.

Así que en esta postal y en las sucesivas se lo voy a contar de nuevo, aspecto a aspecto, para que pueda aprender del proceso evolutivo más exitoso de la historia humana: la caza en grupo.

2. ¿Qué plantea el libro de JAY, A.?

En su obra, JAY, A.   sugería una serie de ideas acerca de la empresa en general, derivadas de un campo lejano al de la habitual reflexión empresarial, tal como era y es, la biología evolucionista. Su tesis principal era que la conducta de los hombres de empresa ─su desempeño laboral─ se veía fuertemente influenciada por causas hincadas en las áreas más arcaicas de nuestro cerebro. Precisamente, de aquellas que se despertaron cuando pasamos de ser recolectores y carroñeros a cazadores. (Y quizás al revés, que se encendieron en nosotros porque nos hicimos cazadores.) 

Serían los larguísimos milenios de actividad cazadora y recolectora los que hubiesen dejado, indeleblemente en nuestra conducta genética, los rastros de nuestra antigua y prolongada actividad depredadora.

Jay  indica, en varias de sus líneas, que la partida de caza se corresponde con un grupo de entre tres a quince miembros que desde hace al menos 2.000.000 de años empezaron a componer pequeñas partidas casi siempre de sexo masculino, para acometer la caza de presas esquivas o peligrosas, en situaciones desfavorables y en un ambiente de escasez.

A partir de ese momento habríamos empezado, como especie, a variar nuestros hábitos, y de ser casi exclusivamente recolectores y carroñeros, pasamos a perseguir presas animales vivas.

Que la actividad depredadora —la caza y la ingesta de la carne, sangre y vísceras de nuestras presas— fue lo que alumbró la inteligencia en nosotros, o, si fue esta la que, con su aparición, condujo a nuevas y más provechosas actividades de caza, superadoras de la recolección o el carroñeo, no estaba resuelta en los años setenta del siglo pasado… ni tampoco ahora.  Hay opiniones encontradas, incluso hoy.

Y la oposición entre ambas no es una nadería.  Si fue una función derivada de la actividad depredadora de nuestros antepasados, aún no humanos, la causa de la aparición de la inteligencia en el hombre, o si, por el contrario —muy, muy al contrario— hubo que esperar a la aparición de la conciencia humana para darse cuenta de las ventajas de la caza para nuestra humanización. Eso abrió, una discusión irresuelta, sin muchos puntos de acuerdo.

JAY, A.   era partidario de la primera opción, como se observa en la frase que remarcábamos en nuestro texto, en la introducción al capítulo 2.0 indicado: «…Engendrada por la oportunidad en la escasez, nació, hace millones de años, la partida de caza. Y esta hizo descender de los árboles una rama de la familia de los primates y la subió a la luna.» (5)

Nota (5): Obra citada, El hombre de empresa. JAY, A. Ediciones Destino. Barcelona 1978, pág. núm. 36.

3. Otro referente de interés: R. Ardrey

No debe el lector, confundir la hipótesis del cazador o de la caza representada por Roger Ardrey (1976) con la  partida de caza de Antony Jay (El hombre de empresa (1972)). En la primera, su autor, y muchos otros escritores después, presentan una descripción de la caza primitiva, mientras que, en la segunda, partiendo de una determinada percepción de esa situación original del cazador primitivo, A. Jay, presenta para la sociedad moderna, especialmente, en el área de la administración y gestión de empresas, la idea de la perdurabilidad de lo que, al principio, hizo a los hombres cazadores… y humanos.

Roger Ardrey ha sido un autor controvertido, con admiradores entusiastas y críticos feroces.  La obra suya que más nos interesa es The Hunting Hypothesis, el cuarto de una serie que dedicó a la naturaleza del hombre. Véase en:

https://www.robertardfrey.com/books

En ella, R. Ardrey, toca muchos temas acerca de la evolución del hombre, pero su tesis fundamental es que fue la caza y su actitud depredadora lo que humanizó al primate, en tiempos, por tanto, muy, muy remotos.

La búsqueda de energía para sobrevivir cada día a través de la alimentación superó un punto crítico. En ese momento, los primeros de nosotros pasamos de una dieta basada en la recolección de frutos, raíces, pequeñas presas, aves, pescado, moluscos y carroña dejada por otros depredadores, a una dieta mejorada. Esta nueva dieta incluía la ingesta abundante de carne, sangre y vísceras de grandes animales que debían ser cazados para ser obtenidos. Y sería este cambio de dieta, y la necesidad de ser lograda con la caza en grupo, lo que nos habría abierto la puerta hacia la humanización.

Ya desde sus primeras ediciones, esta hipótesis fue muy discutida y la polémica sigue hasta hoy.

Finalmente, no olvide que, al hablar de estas cuestiones, todos los autores se  apoyan en HIPÓTESIS, esto es, en explicaciones con las que pretendemos describir la realidad, en ausencia de conocimiento real de lo que sucedió hace una enormidad de tiempo, cuando nos humanizamos. Son solo suposiciones, conjeturas o proposiciones provisionales que necesitarán ser confirmadas posteriormente y, por tanto, resultar ser, luego, verificadas o refutadas.

No obstante, diremos también que lo que aquí veremos no se refiere a la humanización de los primeros primates cazadores, sino a las estrategias de caza que nos han acompañado desde entonces y que han resultado eficaces y valiosas en su recorrido hasta nuestros días.

4. No confundir: próximos, cercanos, pero no iguales

En esta serie me centraré principalmente en la segunda de estas perspectivas. Con más claridad, partiendo de un modelo (el de A. Jay), algo modificado —en el que Antony Jay utiliza una descripción  de la hipótesis del cazador y la correlaciona con la actividad actual del hombre de empresa, señalando sus enormes, semejanzas—, le voy a hablar de la incidencia del mismo, en una parte de la gestión de empresas: precisamente, la de la Captación de inmuebles.

5.  La introducción a nuestro antiguo capítulo 2.0

Allí decíamos, con algunas variantes que introducimos ahora, que:

“En este capítulo, iniciaremos  una analogía entre el trabajo de prospección inmobiliaria y las tareas de caza primitiva, de las cuales, tal y como se verá, podremos extraer enseñanzas valiosas.

En este capítulo se describirán las partes más evidentes para nuestra labor inmobiliaria. Y en otros capítulos posteriores aportaremos muchas otras similitudes y algunas diferencias.

La reflexión que haremos sobre una de las actividades más antiguas y más inmediatas, como es la supervivencia, el comer cada día, del hombre primitivo —hombres y mujeres (6), (7), (8)— nos llevará a conclusiones prácticas para nuestro trabajo inmobiliario e iluminará gran parte del mismo.”

Nota (6): Los últimos descubrimientos antropológicos hablan de partidas de caza mixtas e incluso, en algún excepcional caso, de grupos de caza de solo mujeres. Véase, por ejemplo: “El hallazgo de una cazadora prehistórica cuestiona las suposiciones sobre los roles de género“, en: https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2020/11/hallazgo-de-cazadora-prehistorica-cuestiona-suposiciones-sobre-roles-de-genero

Nota (7): En este sentido, véase también: https://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3tesis_del_cazador

Nota (8): Recuerde también  la leyenda de las amazonas: Bandas guerreras constituidas tan solo por mujeres. Véase: https://es.wikipedia.org/wiki/Amazonas_(mitolog%C3%ADa), especialmente el fragmento del sacerdote Gaspar de Carvajal que escribió, en la expedición del conquistador español Francisco de Orellana por el río Marañón, un encuentro terrible con mujeres guerreras. (De ahí el nombre del río Amazonas)

Debe advertirse que una gran parte de las andanadas sobre la tesis  de A. JAY cayó básicamente sobre la composición de solo hombres en las campañas de caza. Sin embargo, en su defensa anotaremos que ese autor no dijo que estaban constituidas por solo hombres, sino que estaban formadas predominantemente por hombres.

El autor que presentó, en el contexto general del funcionamiento de las empresas, la idea por la cual las actividades de las organizaciones empresariales actuales siguen pautas que corresponden a áreas muy antiguas de la conducta humana fue ANTONY JAY en el libro que ya hemos referenciado: El hombre de empresa”.

Este texto es, en nuestra opinión, indispensable para los profesionales del mundo inmobiliario. Aunque su autor no lo destinó inicialmente a esta área, sino a la conducta empresarial en general. La adaptación/equiparación de la partida de caza primitiva con el equipo de captación inmobiliaria, sí es nuestra.

En primer lugar, describiremos la idea central del texto comentado, para seguir con la descripción de la analogía en su generalidad. A continuación, describiremos las razones del éxito en la caza —y la recolección y el carroñeo y la pesca y cualquier otra cosa que les permitiera sobrevivir—, trasladadas al mercado inmobiliario. Finalmente, continuaremos delimitando los distintos tipos de bienes tras los que deambulamos y perseguimos, y la frecuencia con la que lo haremos.

6. ¿Qué hacer con todo esto?

En la introducción le indicaba al lector que, tras el estudio del capítulo, había que hacer algo con todo ello. Por ejemplo, conocer cosas tales como:

¿Qué es una partida de caza? ¿Qué significa conducta depredadora? ¿Por qué se parece tanto cazar al trabajo de captura de bienes que realizamos los agentes inmobiliarios? ¿Cuáles son los factores de éxito que podemos aislar en la tarea de cazar? ¿Qué tipo de productos o presas diferentes podemos encontrar? ¿Con qué frecuencia podemos salir a cazar/captar?

Que la analogía que presentábamos fuese ocurrente, que de ella pudiesen derivarse consejos útiles para nuestro trabajo, era y es importante, pero, de nada serviría si no aplicáramos el conocimiento derivado de aquella.

No importa la fecha de aparición de los primeros cazadores. Fueron dos o tres millones de años desde los australopitecos, ochocientos mil desde el homo antecesor y aproximadamente 300.000 desde el sapiens. Lo radical para nosotros es la puesta en acción del conocimiento que atesoramos sobre esta actividad. Esto, nos permitirá hoy, sobrevivir y vencer a la escasez, tal y como ha venido ocurriendo en las partidas de cazadores desde la fecha de aparición del primero de ellos (9).

Nota (9): Olvide esta  discusión por las fechas de aparición de la caza inteligente  ─otra tronada de granizo que cayó sobre A. Jay, por presentar estas ideas desde el principio, al colocar a la partida de caza en las primeras fechas (la de los australopitecos) ─, pues  ya la antropología aportará las pruebas  que nos aclaren este tema. Lo que a nosotros nos importa es que, en algún momento, los primeros de los nuestros empezaron  a depredar (10) a las presas que antes no podían y a ingerir la carne, la sangre, el tuétano y las vísceras de aquellas.

Nota (10): Véanse las definiciones del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE): Depredar es robar, saquear con violencia y destrozo. Similares: saquear, despojar, robar, pillar, rapiñar.  Y dicho de un animal: Cazar a otros de distinta especie para su subsistencia. Era sin duda cautivador, pero resultaba inane (11) si solo satisfacía la curiosidad.

Nota (11): Inane: Vano, fútil, inútil.  Visto en: https://dle.rae.es/inane

En cambio, la inacción, la desidia y la ignorancia, solo nos conducen a la escasez y al  hambre.

No hemos llegado aquí para fracasar, el viaje ha sido demasiado largo y duro. Así que, amigo lector, aprendamos de nuestros ancestros, de sus rutinas de supervivencia y venceremos cualquier crisis… o —no puedo ocultárselo— pereceremos en el intento si fracasamos.  Así ha sido siempre nuestra historia: o conseguimos energía del exterior para mantenernos vivos cada día o nos morimos hambrientos.

Seguiremos con ello. La hipótesis de la caza, con sus nuevas adiciones y descubrimientos, de estos últimos años, es fascinante. Espero que esto lo motive a usted a salir y luchar contra la escasez de captación de inmuebles, con el mismo antiguo espíritu de cazador de nuestros primeros antepasados.

7. Despedida y Notas:

En los próximos artículos veremos con más detalle conceptos tales como el territorio de caza, la presa inmobiliaria, el rastreo, las armas del captador y las distintas estrategias de caza aplicadas a la captación de inmuebles, que permitirán al profesional, encontrar oportunidades donde otros solo ven escasez.

Hasta entonces, me despido a la romana: ¡Siga con salud!

Miguel Villarroya Martín.

Arquitecto técnico Agente de la propiedad inmobiliaria. Escritor.

Serie: La partida de caza / 1

CAL ESTUDIOS INMOBILIARIOS S. L.

Notas:

  • La imagen destacada de esta postal es del creador eslovaco MYSHOUN, y se halla en el banco de imágenes PIXABAY, como imagen de uso gratuito bajo su Licencia de contenido. Véase en: https://pixabay.com/es/illustrations/ai-generado-cazadores-grupo-8627006/ . A todos agradecemos el permiso de uso de la misma, y les manifestamos nuestro respeto por su generosidad y talento.

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Miguel Villarroya Martín.
API / Arquitecto Técnico / Agente de la Propiedad Inmobiliaria/ Escritor.
www.cal.es

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