Banco de España: La incertidumbre política hunde la inversión

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Según el estudio del Banco de España sobre “declive de la inversión de las empresas desde la pandemia”, la inversión empresarial ha ido declinando en España en los últimos años a pesar del incremento progresivo del PIB.

Los datos del informe del Banco de España muestran que los tres primeros trimestres de 2024, la inversión productiva (sin contar la inversión en vivienda) seguía a niveles prepandemia, es decir, en -1.6%.

El documento del supervisor financiero del Banco de España señala que “la debilidad de la inversión en España ha sido especialmente acusada en el caso de la inversión productiva privada, que ha pasado de representar un 12,6% del PIB en 2019 a un 10,7% en 2024. En cambio, la inversión pública se ha incrementado desde el inicio de la pandemia, llegando a superar el 2,8% del PIB en 2024, frente a un 2,2% en 2019”.

Las inversiones del sector público con motivo de la crisis sanitaria y al despliegue de los fondos del programa ‘Next Generation EU’ (NGEU) son los factores que marcan estas diferencias.

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Factores que frenan la inversión y previsiones de futuro

 La entidad realizó la Encuesta del Banco de España sobre la Actividad Empresarial (EBAE) en la primavera de 2024, resaltando como principales motivadores del declive de la inversión: la incertidumbre sobre la política económica (afecta a 40% de las empresas), seguida de la subcontratación de procesos productivos y la regulación empresarial (afecta a un tercio de las compañías). A estos factores le siguen en importancia: los costes de financiación y los factores relacionados con la demanda y la regulación laboral. De menor relevancia (afectan a menos del 20% de empresas) se encuentran la rentabilidad de los proyectos disponibles, la disponibilidad de mano de obra o las dificultades de acceso a la financiación.

En general, todos estos factores se relacionan directamente con el endeudamiento de algunas empresas, pero sobre todo los relacionados con costes y acceso a la financiación. A su vez, las empresas con mayor productividad sufren menos la disponibilidad de mano de obra, los factores de oferta y la subcontratación de procesos productivos como obstáculos a su inversión.

En lo que respecta a la inversión futura, las empresas prevén una reducción hasta, al menos, mediados de 2025. El informe detalla que “por tipo de capital, las empresas esperan que las inversiones en terrenos y edificaciones se reduzcan ligeramente y que la inversión en material de transporte apenas crezca, mientras que se prevé un mayor dinamismo para la inversión en equipo (excluido el de transporte) y en activos intangibles” añadiendo que “las ramas de industria y energía reportan el mayor optimismo para la inversión en los próximos 12 meses, seguidas de los servicios de no mercado (entre los que se encuentran educación y sanidad) y en contraste con el sector de la construcción, que apenas espera incrementar su inversión. Por su parte, los servicios turísticos son algo más optimistas que los servicios a empresas, que también anticipan una desaceleración en su inversión tras un buen desempeño en el último año”. 

Inversión; tamaño y productividad

El estudio concluye que las empresas más grandes y productivas son las que muestran un mayor dinamismo en sus decisiones de inversión, frente al menor empuje declarado por aquellas con más capacidad instalada sin utilizar.

Por lo que respecta al tamaño empresarial, la inversión prevista muestra un perfil creciente en función de la dimensión de las empresas, aunque no se aprecia una diferencia significativa entre las más grandes (más de 250 empleados) y las medianas (entre 50 y 250 empleados).

Los fondos Next Generation y la inversión empresarial

Las empresas adscritas a los fondos europeos ‘Next Generation EU” copan el 21,1% de la totalidad y casi la mitad han tenido resolución favorable. Las empresas energéticas e industriales han tenido mayor participación (30.6%) en los fondos que las actividades profesionales, científicas y técnicas (14,9%) o las inmobiliarias (9,9%).

El estudio del Banco de España analiza en qué grado los fondos han desarrollado nuevas propuestas solo vinculadas a ellos, es decir, inversiones aditivas. El 45% de las empresas no hubieran desarrollado sus actividades sin el programa NGEU. Para el 31% de las empresas se trataría de inversiones parcialmente aditivas y por último , un 24% hubieran realizado las inversiones sin los fondos Next Generation EU.

Enlace al Informe completo del Banco de España:”La debilidad de la inversión empresarial en España tras la pandemia: un análisis basado en la EBAE” 

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