Como tributar el IRPF del alquiler

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¿Cómo se declara el Impuesto sobre la Renta?

Existen diferentes supuestos de arrendamientos de inmuebles:

  • Alquiler para satisfacer la necesidad de vivienda del inquilino.
  • Alquiler temporal.
  • Alquiler vacacional.
  • Arrendamiento para negocio.

Tributación del IRPF

El propietario de un inmueble alquilado ha de declarar estos ingresos:

  • Cuando se comparte la propiedad, cada copropietario declarará la parte correspondiente a su porcentaje en la propiedad.
  • Si existe un usufructo, corresponde al usufructuario declarar los ingresos obtenidos por el alquiler de vivienda. Al nudo propietario no le afecta el arrendamiento.
  • Si alquilas conjuntamente vivienda y garaje, sin distinguir precio, debes declarar la vivienda como inmueble arrendado. Para el garaje, debes marcar el uso 4,“arrendado como inmueble accesorio”, sin señalar importes porque ya están incluidos en los de la vivienda.

Como casero recibes ingresos por el alquiler y tienes que hacer frente a una serie de gastos. Los que considera hacienda son:

Ingresos íntegros

Todos los ingresos que recibes por el alquiler de vivienda. Deben incluir:

  • Las rentas del alquiler y las cantidades asimiladas.
  • El importe correspondiente a los bienes cedidos con el inmueble.
  • Las repercusiones de cualquier tipo de gasto que como propietario realices al inquilino tanto por obras, servicios, tributos, etc.

Aunque el arrendatario no pague el alquiler tienes que declarar los ingresos que se acuerdan anualmente.

Gastos deducibles del alquiler 

Serán deducibles todos los gastos necesarios para la obtención de los ingresos. En concreto:

  • Intereses y gastos de financiación de los capitales invertidos en la adquisición y mejora de la vivienda (intereses de la hipoteca)
  • Intereses y gastos de financiación de los enseres cedidos con la vivienda (si financiaste los muebles o los electrodomésticos, podrás incluir la parte destinada al pago de los intereses)
  • Gastos de conservación y reparación del inmueble (pintura, arreglo de instalaciones…)
  • Impuestos y tasas que recaigan sobre el inmueble (IBI, Tasa de basuras…)
  • Saldos de dudoso cobro, siempre que esta circunstancia quede debidamente justificada como ya hemos visto.
  • Gastos de administración, vigilancia, portería y otros servicios relacionados con la vivienda.
  • Gastos por formalizar el alquiler o por la defensa jurídica de la vivienda o su rendimiento.
  • Primas de contratos de seguros.
  • Gastos de servicios y suministros, siempre que los pagues tú y no los repercutas al inquilino.
  • Gastos de amortización del inmueble: 3% sobre el mayor de los siguientes valores:

– Menos coste de adquisición satisfecho.

– Menos valor catastral sin incluir el valor del suelo ya que Hacienda entiende que el suelo no se deteriora.

– Menos gastos de amortización de bienes que pueden ser utilizados más de un año y que son cedidos con la vivienda (muebles, electrodomésticos.): 10% del coste de adquisición.

Reducción del 60%

Obtenida la diferencia entre ingresos y gastos, si resulta un rendimiento neto positivo, se reducirá un 60% en los supuestos de alquileres destinados a vivienda.

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