El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a reivindicar la evolución de la economía española apoyándose en los datos salariales publicados recientemente. A través de sus redes sociales, destacó que el salario medio aumentó un 23% entre 2018 y 2024, mientras que las rentas más bajas habrían experimentado un incremento del 42%, por encima del avance de los precios durante ese periodo.
Según el jefe del Ejecutivo, estos datos reflejan una mejora del poder adquisitivo de los trabajadores gracias a las políticas aplicadas por su Gobierno. Sin embargo, diversos economistas y analistas cuestionan que esta interpretación refleje fielmente la realidad económica de la mayoría de los ciudadanos.
El salario medio crece, pero la mayoría cobra bastante menos
La reciente Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada por el Instituto Nacional de Estadística sitúa la ganancia media anual por trabajador en 29.540 euros durante 2024, un 5,3% más que el año anterior.
No obstante, el propio organismo estadístico advierte de que la distribución salarial española presenta una fuerte concentración de trabajadores en los tramos inferiores de renta. Esto provoca que el salario medio sea superior tanto al salario mediano como al salario más frecuente.
De hecho, el salario mediano —el que divide a los trabajadores en dos grupos iguales— alcanzó los 24.497 euros anuales, mientras que el salario más habitual se situó en apenas 16.520 euros. Este dato sugiere que una parte muy significativa de los trabajadores españoles percibe ingresos anuales comprendidos entre los 16.000 y los 17.000 euros, equivalentes a unos 1.150 o 1.200 euros mensuales en catorce pagas.
Los críticos con el discurso gubernamental sostienen que el uso del salario medio puede ofrecer una imagen distorsionada, ya que las rentas más elevadas influyen notablemente en el resultado final de la estadística.

Inflación e impuestos reducen la mejora real de los salarios
Otro de los puntos de discusión es la evolución del salario en términos reales. Aunque las remuneraciones nominales han aumentado desde 2018, algunos análisis sostienen que el efecto combinado de la inflación y la presión fiscal ha neutralizado buena parte de esa mejora.
Según el economista Santiago Calvo, una vez descontado el aumento de los precios y la carga tributaria, el salario medio habría perdido capacidad adquisitiva respecto a 2018.
En la misma línea, el Instituto Juan de Mariana sostiene que desde 2018 se han acumulado numerosas modificaciones fiscales y aumentos de cotizaciones que han elevado la recaudación pública. Entre ellas destacan las subidas directas de impuestos y el efecto de no actualizar los tramos del IRPF conforme a la inflación, un fenómeno que incrementa la tributación efectiva de los contribuyentes sin necesidad de modificar los tipos impositivos.
Además, existe controversia sobre la inflación utilizada en las comparaciones. Mientras el presidente del Gobierno señala que los precios crecieron alrededor de un 19% entre 2018 y 2024, los datos del IPC general del INE sitúan el incremento acumulado en torno al 22,5%. Bajo esta referencia, la ganancia real del salario medio sería mucho más reducida de lo que sugiere el Ejecutivo.
Más trabajadores concentrados en torno al salario mínimo
Otro fenómeno que reflejan las estadísticas es la creciente concentración de trabajadores en los tramos salariales más próximos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
Entre 2018 y 2024 se ha reducido notablemente el porcentaje de empleados que perciben salarios equivalentes a varias veces el SMI, mientras aumenta el peso de quienes cobran entre una y dos veces dicho umbral.
En concreto, los trabajadores situados entre una y dos veces el SMI han pasado de representar alrededor del 28% del total a casi el 49%, mientras que también aumenta el porcentaje de quienes perciben ingresos inferiores al doble del salario mínimo.
Esta evolución coincide con la intensa política de revalorización del SMI aplicada durante los últimos años. Desde 2018, el salario mínimo ha pasado de 735 euros mensuales a 1.221 euros en catorce pagas en 2026, lo que supone una subida acumulada cercana al 66%.
Para algunos analistas, este incremento ha contribuido a elevar los salarios más bajos, pero también ha provocado una compresión de la estructura salarial, reduciendo las diferencias entre los distintos niveles retributivos.
En consecuencia, el debate continúa abierto. Mientras el Gobierno defiende que los salarios han mejorado claramente por encima de la inflación, quienes cuestionan esta lectura consideran que la pérdida de poder adquisitivo derivada de los precios y la fiscalidad, junto con la creciente concentración de trabajadores en torno al SMI, ofrece una imagen mucho menos favorable de la situación económica de los hogares españoles.
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