El euríbor a doce meses cerró mayo de 2026 en el 2,816%, encadenando su tercer mes consecutivo de incrementos y consolidando un euribor tendencia alcista que ha elevado el índice cerca de seis décimas desde febrero. Se trata de niveles que no se registraban desde el otoño de 2024 y que vuelven a situar el foco sobre la evolución de las hipotecas variables en España.
La inflación y la crisis energética impulsan el repunte
El comportamiento reciente del euríbor está estrechamente ligado al deterioro del contexto internacional. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio han provocado un encarecimiento de las materias primas energéticas, especialmente del petróleo y el gas, alimentando nuevamente las presiones inflacionistas en la eurozona.
Los mercados financieros han reaccionado revisando al alza sus previsiones sobre la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), descontando la posibilidad de nuevas subidas de los tipos de interés o, al menos, una prolongación de una estrategia monetaria restrictiva.
Como consecuencia, el euríbor ha intensificado su escalada durante los últimos meses, reflejando las expectativas de los inversores sobre un escenario de financiación más caro.
El mercado adelanta los movimientos del BCE
Tradicionalmente, el euríbor suele anticipar las decisiones de política monetaria adoptadas por el BCE. Por ello, buena parte de las expectativas de endurecimiento monetario ya se encuentran incorporadas en la cotización actual del índice.
Además, la preocupación por los posibles efectos económicos de las interrupciones en el suministro energético ha ganado protagonismo en Europa. Los riesgos derivados de los denominados “shocks geoeconómicos” vuelven a situarse entre las principales amenazas para la estabilidad de precios, reforzando las previsiones de tipos de interés elevados durante más tiempo.
En este contexto, algunos analistas no descartan que el euríbor pueda acercarse al 3% durante los próximos meses si persisten las tensiones energéticas y la inflación continúa mostrando resistencia a la baja.
Las hipotecas variables vuelven a notar la presión
La subida del euríbor ya está teniendo efectos directos sobre las familias con préstamos referenciados a este índice. En las revisiones de cuota realizadas este mes, una hipoteca media de 150.000 euros a 30 años, con un diferencial del 1%, puede experimentar un aumento aproximado de 60 euros mensuales respecto al año anterior.
Los expertos señalan que uno de los colectivos más expuestos es el de los titulares de hipotecas mixtas que están finalizando su periodo inicial a tipo fijo y pasan ahora a un interés variable. En estos casos, el incremento de las cuotas puede resultar más significativo, lo que está llevando a muchos propietarios a estudiar alternativas como la renegociación de condiciones o el cambio a un préstamo de tipo fijo.
No obstante, el impacto no es uniforme. Muchas familias ya adaptaron su financiación durante el anterior ciclo de subidas de tipos, sustituyendo hipotecas variables por préstamos a tipo fijo. Además, en numerosos préstamos con largos años de amortización ya transcurridos, el efecto de las últimas revisiones se traduce en incrementos más moderados, que en algunos casos apenas suponen unas decenas de euros adicionales al mes.
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