Tras la reforma laboral 31 de diciembre de 2021, los datos parecen mostrar un aumento sustancial en el número de trabajadores en régimen fijo discontinuo. Sin embargo, se ha abierto un debate sobre cuál es el número real de parados en España y sobre los métodos de computarlos que emplea el gobierno.
Por un lado, se habla de posibles falsos fijos discontinuos, pero además existen personas que no trabajan, que el SEPE los computa, que cobran incluso prestación o subsidio y, sin embargo, la estadística oficial no los clasifica como parados.
Cada mes el SEPE excluye de su lista de parados a 1,7 millones de personas. De todas ellas ,500.000 son excluidas por acogerse a un ERTE o por estar en huelga, es decir, por causas justificadas: pero el resto, 1.200.000, son excluidas por hallarse con posibilidades de volver a trabajar. Este criterio está claro que es ciertamente ambiguo, ya que no se les exige que demuestren que están buscando trabajo. A esta consideración se acogen colectivos tan significativos como los trabajadores fijos discontinuos, las personas retiradas en régimen de jubilación parcial o los trabajadores agrarios beneficiarios del antiguo PER.
El Ministerio de Trabajo está pecando de falta de transparencia en sus criterios estadísticos y debería revisar su metodología de cómputo. Así evitaría la sospecha de estar maquillando las cifras de un problema capital en nuestro país como es el desempleo.
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