Hércules y el Boyero religioso en apuros

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Hércules y el Boyero: una fábula de Esopo. 

En aquellos días de la Edad de Oro en la que los dioses caminaban sobre la tierra y se mezclaban con los hombres, ocurrió una vez que…

Estatua de Hércules / Heracles

De vuelta a su aldea, conducía un boyero (1) su carreta por un estrecho camino cuando, al pasar por un tramo especialmente arriesgado del mismo, la carreta se despeñó cayendo en un pequeño barranco.

Ante esta desdicha, el boyero, en lugar de bajar inmediatamente desde el camino y tratar de ayudar a los bueyes a salir de aquel trance, se quedó allí, parado, lamentándose por su desgracia y rezando a los dioses, en solicitud de ayuda. Y entre todos ellos, a Hércules (2), que era el de su mayor devoción.

Pues bien, quiso Dios que Hércules, semidiós y amigo de los que de él se acuerdan y le rezan en instantes de apuro, sintiese la llamada de su fiel devoto apareciéndosele al instante. Sin embargo, una vez vista la situación, se dirigió al boyero diciéndole:

-¡Baja del camino, empuja la rueda, hostiga a los bueyes, levanta el carro, empuja con fuerza  y sal del atolladero…

Y ante el asombro del boyero, añadió:

– ¡Y nunca  invoques a los dioses si no hay esfuerzo de tu parte! Si no lo haces así, nos invocarás en vano.

 

Esopo concluye su fábula con esta reflexión:

La oración debe estar siempre acompañada de la acción. (3) (4) (5)

Nada más nos cuenta Esopo del boyero piadoso, pero es fácil suponer que obedeció a Hércules, bajó del camibno, hostigó a los bueyes, levantó la rueda y empujó con toda su alma hasta que sacó a la carreta y a los bueyes del atolladero en el que habían caído. Y quizás a partir de entonces, el boyero, además de rezar a los dioses para que le resolvieran sus problemas, se propusiera intentar primero, resolver sus males antes de pedir la ayuda divina. Al fin y al cabo, sus rezos siempre podrían ser de agradecimiento posterior, al haber sido capaz de haberlos resuelto personalmente.

Sí, aquél día, el boyero cambió radicalmente su percepción del mundo.

 

 

 

Notas:

(1) Boyero: Hombre que conduce los bueyes y por extensión a otros animales de carga, fuerza o tiro.

(2) “Heracles […] del nombre de la diosa Hēra, y kleos: ‘gloria’ es decir ‘gloria de Hera’ […] era un héroe de la mitología griega. Era considerado hijo de Zeus y Alcmena, una reina mortal, hijo adoptivo de Anfitrión y bisnieto de Perseo por la línea materna. […] En Roma, así como en Europa Occidental, es más conocido como Hércules y algunos emperadores romanos ―entre ellos Cómodo y Maximiano― se identificaron con su figura. (Véase la reseña completa en: https://es.wikipedia.org/wiki/Heracles)

(3) Muchos siglos después conoceremos esta moraleja bajo otra expresión imborrable: Ora et Labora (Reza y trabaja)  máxima cristiana de la orden monástica benedictina.  También en el refranero español existe una frase similar: A Dios rogando y con el mazo dando. Y, ahora recuerdo, que un cura de mi pueblo, don mosén Justo como quería que se le llamase,  cuando llegaba agosto y había que recoger el trigo, decía siempre a sus feligreses: “primero la obligación (recoger la cosecha) y luego la devoción (asistir a misa). 

(4) Véase lo que en este punto dice José Vaquero, en su comentario a esta misma fábula, Hércules y el Boyero: “…Orar sin trabajar es superstición; trabajar sin orar no satisface el corazón humano, religioso por naturaleza. La unión de ambas cosas sí cambia la vida, y a veces nos gustaría que la carreta se arreglase sin bajarnos a ayudar a los bueyes, sin que el pastor oliese a oveja, como le gusta decir a nuestro Papa Francisco…”.

(5) En la primera fábula de esta serie, Esopo insiste en una idea similar. Recuerde: -“Pide y reza a Atenea, pero también a tus brazos.” (Véase en: http://ventasgrandes.net/esopo-atenea-y-el-naufrago-piadoso/ )

(6) La imagen libre utilizada se ha tomado de Pixabay, donde figura como de Dominio Público: https://pixabay.com/es/la-figura-estatua-escultura-hombre-749705/  siendo su autor el fotógrafo alemán FALCO (Oberhausen, Deutschland). A ambos agradecemos su cortesía al permitir el libre uso de esta imagen.

Me despido a la romana: ¡Siga con salud… trabajando, mejorando… y, cuando lo necesite, rezando!

Miguel Villarroya Martín, a  / Madrid. España /ventasgrandes.net /  Fab.003 / 8 de noviembre de 2015

 

Fuente de la imagen de portada.