Sobrevivir o morir, esa es la cuestión o para los inmobiliarios… hoy y siempre

0
1047
Sobrevivir o morir, esa es la cuestión o para los inmobiliarios… hoy y siempre

1  Sobrevivir  o morir

En el artículo anterior le decía que no se entretuviese en cosas tales como si la crisis actual o la anterior de 2008 eran iguales o distintas. Encontrará expertos   ─y vendedores de humo verde inmobiliario─  que le dirán miles de cosas sobre ello, en un sentido o en otro, claro.  Pero no se pierda en lo accidental; la tormenta que está cayendo es tan terrible que amenaza con ahogarle.  Vaya a lo básico.

Y lo nuclear es una sola cosa. ¿Una, pero si…?  Sí, sí ya sé que hay quienes venden remedios varios ─muchísimos─  para esta situación. Y yo creo que  los más son bienintencionados  pero… ¿están bien dirigidos hacia el objetivo que usted necesita?

Muchos de esos mensaje se refieren a rasgos de personalidad: debemos ser cautos,  esforzados, optimistas, resilientes; nos dicen que seamos animosos, que veamos  las cosas por el lado bueno, que no nos desanimemos, etc.

Otros siguen viendo en estrategias tales como las de unión de profesionales, participación en  redes o tribus, ventas compartidas, agrupaciones varias, etc., la fuente milagrosa para sobrevivir.

Más allá están los que predican que estos son tiempos de mejora de procesos, de formaciones específicas y mejores ─yo estoy en este grupo también─ , de puesta al día de equipos, de reinvenciones varias, etc.

Y otras fuentes  que predican  esos y otros consejos  para el éxito.

Todo eso está bien.

Pero todo,  incluso todo eso en conjunto, ¿nos va a hacer sobrevivir a la crisis? Llevamos ya varios meses en ella ¿Ha notado mejoras siguiendo esos consejos optimistas?

Nadie puede conocer el futuro pero algunos vislumbres de lo que puede ocurrirnos  son más consistentes  y probables que otros. Uno de ellos es que parece que la actual crisis va a durar un tiempo, quizás no pequeño. Así que nos espera un tiempo indefinido de tribulación en el que deberemos  mantener a flote nuestro negocio. Y si no, nos ahogaremos.

 ¿Inpedirá nuestro naufragio, el optimismo, el pensamiento positivo, la formación, la agrupación, las reinvenciones del  negocio, los brotes verdes, el humo inmobiliario embotellado, etc.?

Todo ello, aún siendo bueno,  solo le servirán para morir satisfecho. Pero yo ─que creo que la conciencia no se termina con la muerte─  también le digo que prefiero vivir, sobrevivir a esta crisis. Así que ni me conformo ni me alivian aquellos buenos consejos.

¿Entonces?

Entonces, a sobrevivir.

¿Pero cómo?

Acudiendo al único remedio que le impedirá ahogarse: el control de la liquidez de su negocio.

2  Liquidez, solo eso y nada más.

Para salir de una crisis hay que hacer varias cosas pero hay una que destaca, despunta y desborda a todas las demás: tener en todo momento la liquidez ─la flotabilidad─  necesaria para no ahogarse.

 Liquidez, solo eso y nada más. Todo lo que hagamos debe orientarse a su obtención.

Flote usted  y no le importará la violencia de las aguas.

Pero ¿cómo conseguirla?

Ya le he contado que en la anterior crisis, la del 2008, escribí un plan dedicado al combate de aquella en el ámbito de la agencia inmobiliaria. De ese texto le anoto:

La lucha por el río de la liquidez puede hacerse desde dos orillas próximas: las entradas y las salidas de dinero de nuestros balances.

Usualmente, el pago de las obligaciones a corto plazo será cubierto por los excedentes líquidos que poseamos en cada momento. Esta es la situación normal. La diferencia en cada momento determina  la bondad de nuestro balance. Pero más importante que esa diferencia sea positiva es la tendencia de la misma a través de los resultados que se hayan obtenido en sucesivos ─e inmediatamente anteriores─ controles  o balances.

En estos momentos la tendencia o evolución de ambos conceptos es a estrechar esa diferencia amenazando las salidas de dinero. Esta disminución progresiva de la liquidez, típica aunque no únicamente, de las situaciones de crisis puede desembocar en un cruce fatal al llegar a ser mayores las obligaciones de pago que los recursos    líquidos para enfrentarlos. Antes de llegar a esta situación, un adecuado plan de tesorería tiene que ser puesto de inmediato en marcha, pues si no se hace el destino es fatal o, si se hace más tarde de lo necesario, se incurrirán en mayores gastos.

Incrementar las entradas y disminuir las salidas de dinero es el hecho básico, pero a unas y a otras se puede llegar por variados caminos. En los párrafos  siguientes se indican esos caminos.

En la primera se anotan los cambios qué hay que hacer para incrementar las entradas de capital, dos de las cuales, la 1 y 2 serán explicadas más adelante y la tercera, que será comentada en este capítulo, se corresponde con los hechos derivados de un control clásico de la tesorería

Y así seguíamos explicando este camino de supervivencia.

De ser de interés podremos transcribirlo aquí  ─actualizado─  en sucesivos artículos.

3 Finalmente:

No se preocupe por el futuro pues cuando llega casi nunca se presenta como esperábamos. Agarre por el contrario, su momento  y no haga otra cosa que centrase en la liquidez de su negocio hasta que haya logrado la flotabilidad necesaria.

Ya habrá tiempo después para todas las bondades que nos predican desde otros ámbitos.

¡Siga con Salud!

Miguel Villarroya Martín.
API / Arquitecto Técnico.
www.cal.

Noticias relacionadas