Los estudiantes no tradicionales en Inmobiliaria

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Formación agencias inmobiliarias.

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¿Qué es un estudiante no tradicional en inmobiliaria?

La expresión «estudiante tradicional» es un término relativamente nuevo, sobre el cual, aunque no haya una sola definición canónica, podría resumirse que:

  • Es un estudiante que accede a la universidad TARDÍAMENTE. (En nuestro país, después de los 25 años.)
  • Que trabaja actualmente a tiempo parcial o, más frecuentemente, todo el día.
  • Que, en muchas ocasiones, no ha terminado la educación secundaria.
  • Que ya dispone de una fuente de ingresos estable.
  • Que tiene responsabilidades familiares.
  • Que ha tenido una educación posterior, fundamentalmente informal, (cursos sueltos, aprendizaje del oficio en el tajo de trabajo, lecturas, etc.).
  • Que desea, o bien, una acreditación oficial o reconocimiento de sus capacidades, o bien mejorar sus habilidades.
  • Y en un número más escaso, conocimientos, más o menos lejanos de su desempeño actual.

Ese es, poco más o menos, el perfil de un gran número de personas que trabajan en nuestras oficinas inmobiliarias.

Por tanto, a casi todos ellos les resulta difícil encontrar tiempo para estudiar debido a sus otras solicitaciones: trabajo, familia, finanzas y otras cosas que le restan tiempo libre.

También, las formaciones oficiales (estándares de competencia de la cualificación inmobiliaria) suelen ser extensas y exigen para su superación de una fuerte y duradera motivación.

Eso hace que este público objetivo – nuestros comerciales – sea difícil de captar para formaciones que vayan más allá de unas pocas jornadas. Y, por tanto, que no acudan a ellas, si son muy exigentes con su tiempo.

¿Qué busca un estudiante no tradicional cuando decide y puede acudir a la formación en oferta?

Si ya ha decidido formarse, dispone de los medios y el tiempo necesario y no tiene problemas para costear su nueva formación, pues solo dos cosas: Conocimiento y respeto.

El conocimiento es simple, el alumno acude para conocer cosas tales como: nuevos contenidos aplicables a su desempeño, nuevas habilidades, reconocer novedades aparecidas en el mercado y cambios en la legislación. Y la razón es clara: mantenerse al día y competitivo en su puesto de trabajo.

En otros casos, obtener conocimientos alejados de los necesarios para su actual trabajo, en busca de otras oportunidades fuera de ese, o distracciones diferentes.

El respeto se refiere a que se buscan titulaciones, insignias, acreditaciones, diplomas, etc., que luego podrán mostrar y con ello, mejorar en el aprecio de sus espectadores, por el logro de esas acreditaciones.

¿Consiguen sus objetivos los estudiantes no tradicionales, en Inmobiliaria?

Sobre el primero de ellos, en Inmobiliaria, ante la ausencia de estudios que nos iluminen, diremos que   en algunos casos sí y en otros no. ¡Depende! ¿Y de qué depende? Pues de otros dos grupos de cosas.

La primera de ellas será la de su aprendizaje en el aula. Esto depende de lo eficaz:

  1. De todo lo que se refiere al formador, el material de estudio, la exposición del mismo, la materia en sí, los formatos utilizados en su ejecución y control, etc.
  2. Del material para él, de su atención y participación en el curso, etc.

La segunda, es el uso de lo aprendido en la formación, inmediatamente después de haber sido tomada. Fuentes autorizadas nos hablan del notable deterioro de lo aprendido si el conocimiento obtenido no se pone repetidamente en práctica. (Véase la curva de olvido de Hermann Ebbinghaus)

Y eso es lo que suele ocurrir en inmobiliaria. Lo que se aprende en las formaciones de un solo día (las más frecuentes) no se aplica al trabajo diario del agente, inmediatamente. Y eso hace cuestionables los resultados de la formación presencial recibida.

Así que la formación tradicional se halla en un momento de espera hasta que los problemas apuntados, se resuelvan.

Pero también se busca el reconocimiento de nuestros saberes. Buscamos, y en estos tiempos, con más intensidad que hace un par de años, el reconocimiento de nuestras capacidades profesionales.

Para ello, disponemos de un camino largo: la superación de los distintos Estándares de Competencia que figuran en el Certificado de Profesionalidad (nivel C con 600 horas de formación) Y, desde hace dos años, con el PEAC, donde se otorga la misma acreditación (nivel C) con la sola superación de la evaluación correspondiente.

Un mejor camino: las micro acreditaciones

Pero además de esas dos vías a la acreditación de los estándares de competencia (ES) (120 horas de formación en cada uno de los cinco que constituyen nuestra cualificación), actualmente ha aparecido, no hace mucho, la opción de las micro acreditaciones.

De esto hablaremos en los siguientes capítulos. Pero ya avanzamos que se trataría de una acreditación “tacita a tacita” de los estándares de competencia. Ya no tendríamos que superar, en cada intento de acreditación, las barreras de las 120 horas estándar de formación, sino de actuaciones formativas derivadas del estándar en fracciones de unas 25 horas cada una.

Creo que esto es un gran avance en la formación de agentes inmobiliarios, tanto para su más sencilla acreditación, como para su más eficaz aprovechamiento del saber que están buscando. Sume a esto el carácter universitario de esa formación y la convalidación europea, para que el atractivo de estas micro acreditaciones (micro formaciones) sea muy alto.

¡Seguiremos informando!

Mientras, me despido a la romana: ¡Siga con salud!

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Miguel Villarroya Martín.
API / Arquitecto Técnico / Agente de la Propiedad Inmobiliaria/ Escritor.
www.cal.es

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