LA MÁS GRANDE ESPIGA DE TRIGO

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La MÁS GRANDE ESPIGA DE TRIGO, es un fragmento de la obra  de  ORISON SWETT MARDEN, titulada La alegría de Vivir. (1)  Son hermosas sus palabras. ¡Saboréelas!

«Dice un moderno escritor: “Tanto me daría cazar mariposas por oficio como embotellar rayos de luna en previsión de noches nubladas, porque el único medio de ser feliz es recoger las gotitas de felicidad que Dios nos da cada día de nuestra vida. El niño debe aprender a ser feliz mientras se aplica al estudio; el aprendiz mientras se ejercita en su oficio; el mercader mientras amasa su fortuna, so pena de perder toda posibilidad de disfrutar cuanto hayan adquirido”.

 Cuenta una leyenda oriental, que un poderoso genio prometió valiosísimo regalo a una hermosa doncella si atravesaba un trigal y, sin detenerse ni retroceder ni ladearse, lograra arrancar la mayor y más madura espiga, siendo la recompensa proporcionada al tamaño y lozanía de la que arrancase. Atravesó la muchacha el trigal viendo a su paso muchas espigas que invitaban a la siega; pero siguió adelante con la esperanza de encontrar una que a todas sobrepujase, hasta llegar a la opuesta linde del trigal sin haber arrancado ninguna.

 Esta leyenda pinta fielmente la conducta de muchos hombres, que dejan lo cierto por lo dudoso. En una noche oscura y en sitio peligroso vale mucho más una linterna de mano,  que doce estrellas.

 El niño que va a la clase superior de la escuela primaria cree que será feliz cuando ingrese en segunda enseñanza; el alumno de instituto sueña en pasar a la universidad; el universitario anhela graduarse; el licenciado suspira por la bendita hora en que podrá ejercer la profesión, y el que ya ha empezado a ejercerla sólo piensa en ganar mucho dinero y edificarse casa propia; pero cuando esta ocasión llega, aplaza indefinidamente el goce de poseerla porque todo el tiempo se lo absorben los negocios y no puede ocuparse en realizar lo que tanto deseaba.

Sólo es feliz el hombre que sabe extraer la felicidad de las positivas condiciones en que se encuentra y no de las imaginarias e ideales. Quien haya descubierto este secreto no esperará que varíen las circunstancias ni demorará su dicha hasta el año próximo o hasta que sea rico, sino que sacará todo el partido posible de su situación actual.

Dice oportunamente el canónigo Farrew:

“Si queremos ver el color de nuestro porvenir, hemos de buscarlo en nuestro presente. Si queremos mirar la estrella de nuestro destino, hemos de buscarla en nuestros corazones.”

 La mayoría de los hombres pasamos la vida con los ojos puestos en una lejanísima meta por cuyo alcance nos estropeamos los nervios. En nuestro camino debiéramos saborear las indescriptibles bellezas de cielo y tierra y las innumerables oportunidades de ayudar al prójimo en situaciones difíciles, de iluminar y embellecer las cotidianas vulgaridades de la vida; porque cuando, sin parar mientes en nada de esto, nos dirigimos al punto tomado por límite de nuestra ganancia, acaso obtengamos riquezas y tal vez hayamos satisfecho nuestra ambición a costa de todo cuanto ennoblece la vida, pero no habremos llegado a realizar nada útil ni nada bueno.»

ЖЖЖ

¡Siga con salud, recogiendo las espigas de felicidad, grandes o pequeñas, a medida que las vaya encontrando. !Olvide el futuro que ahora ansía, pues eso no existe! ¡Concéntrese en el ahora, pues solo tiene eso! Que las sombras oscuras de lo que puede venir no le quite la luz, poca o mucha, de la que ahora dispone.

 

 

 

Miguel Villarroya Martín, a 20 de junio  de 2016 /  Madrid, España/ LdF.017 / ventasgrandes.net

Notas:

(1)  (Página   76 y 77  de la obra de ORISON SWETT MARDEN (1850 – 1924),  titulada: La alegría de vivir. O. S. Marden es  un autor antiguo, pero al que seguimos leyendo ―y amando―  algunos.

(2) La imagen utilizada es del fotógrafo alemán Hans Braxmeier. Y estaba en Pixabay  como imagen de Dominio Público. A ambos agradecemos su cortesía por el uso de su foto.