La carga tributaria que afrontan los contribuyentes españoles continúa aumentando en comparación con la de sus socios europeos. Un estudio difundido por el Instituto de Estudios Económicos (IEE), basado en el Índice de Competitividad Fiscal Internacional de la Tax Foundation, concluye que los ciudadanos españoles realizan un esfuerzo fiscal sensiblemente mayor que la media de la Unión Europea. En concreto, el esfuerzo global supera en torno a un 14 % al de los contribuyentes europeos, mientras que en el caso de los impuestos directos la diferencia ronda el 16,5 %.
Este diagnóstico coincide con las últimas advertencias de la Comisión Europea, que sitúan a España como el país comunitario donde más ha aumentado la presión fiscal durante la última década. Según Bruselas, este incremento responde principalmente al mayor peso de la tributación sobre las rentas del trabajo, mientras que la recaudación procedente de los impuestos sobre el capital apenas ha variado y la ligada al consumo incluso ha disminuido.
Contenido
España pierde posiciones en competitividad tributaria
El informe también refleja un progresivo deterioro de la posición española en materia de competitividad fiscal. Entre 2018 y 2025, España ha descendido cinco puestos en la clasificación elaborada entre los países de la OCDE, ocupando actualmente el lugar 34 de un total de 38 economías analizadas.
La puntuación obtenida se sitúa claramente por debajo tanto de la media de la Unión Europea como de la OCDE. Entre los factores que explican este retroceso destacan la complejidad del sistema tributario, una elevada carga sobre la inversión y la permanencia de figuras impositivas que otros países han eliminado, como el impuesto sobre el patrimonio.
La recaudación tributaria alcanza máximos históricos
Mientras buena parte de Europa ha reducido ligeramente la presión fiscal en términos de ingresos públicos durante los últimos años, España ha seguido la tendencia contraria. La recaudación tributaria alcanzó en 2025 un nuevo récord histórico, con más de 325.000 millones de euros ingresados, un verdadero infierno fiscal, tras crecer un 10,4 % respecto al ejercicio anterior.
Además, entre 2018 y 2024 la presión fiscal medida sobre el conjunto de la economía aumentó en más de dos puntos del PIB. El estudio añade que la presión fiscal derivada del propio diseño del sistema tributario español es aproximadamente un 17 % superior a la media registrada tanto en la Unión Europea como en la OCDE, lo que reduce el atractivo fiscal del país frente a otras economías desarrolladas.
Las empresas soportan una carga tributaria creciente y mayor complejidad
El informe dedica un apartado específico al impacto de la fiscalidad sobre el tejido empresarial. Durante 2024, las compañías españolas aportaron cerca de un tercio de todos los ingresos públicos, una proporción superior a la registrada en el conjunto de la Unión Europea.
Asimismo, la presión fiscal soportada por las empresas equivale al 12,5 % del PIB, claramente por encima de la media europea. Según el IEE, entre 2018 y 2024 este incremento fue cinco veces superior al registrado por los países comunitarios en conjunto, una evolución que, a su juicio, puede perjudicar la inversión, reducir la competitividad y frenar la creación de actividad económica.
A ello se suma la elevada complejidad normativa del sistema tributario español. El índice utilizado por el estudio sitúa a España muy por encima de la media europea, lo que incrementa los costes administrativos y burocráticos, especialmente para pequeñas y medianas empresas.
El IEE rechaza elevar el IVA aplicado al turismo
El estudio también cuestiona la posibilidad de aumentar el IVA reducido que actualmente se aplica a hoteles y restaurantes hasta el tipo general del 21 %, una propuesta que la Comisión Europea ha planteado en distintas recomendaciones.
Los autores consideran que una medida de este tipo restaría competitividad al principal sector exportador de servicios de la economía española, ya que elevaría los precios para los visitantes internacionales y favorecería que parte de la demanda turística se desplazara hacia otros destinos mediterráneos como Grecia, Italia, Croacia, Turquía o países del norte de África.
Como precedente, el informe recuerda la experiencia de Portugal, donde el incremento del IVA aplicado a la restauración en 2012 terminó revirtiéndose pocos años después tras registrarse cierres de establecimientos, pérdida de empleo y una evolución de la recaudación inferior a la esperada.
Noticias de interés
La presión fiscal aumenta en 2.000 millones/mes en los últimos 4 años, ¿hasta cuándo?
La presión fiscal se dispara en España, sube un 40% en 10 años














